martes, 11 de agosto de 2015

La Cabecita Negra Cap 10

En la cocina, los hermanos discutieron sobre el futuro incierto que se les presentaba y al que no estaban capacitados para enfrentar.
_¡Ay César!,¿qué vamo'  a hacer? Ese dotor no sé cuánto no me gusta nada_ chilló Alma.
_ A vo' no te gusta porque te hizo callar la boca y porque al único que le esplicaba era al César_ le replicó Sofía en defensa del doctor Díaz y Pereyro_ A mí me parece que sabe mucho, a mí me gusta. ¿Vo' qué decí  César?
_ Le vamos a hacer caso y punto, así que Alma guardate tus opiniones y empezá a cocinar.
_ ¡Que caráter!Que mierda cocino si no tenemo' nada de lo que pidió el dotor._ se quejó.
_ En la quinta tenemos calabazas y la tía Celina me trajo unos tomates_ medió Sofía.
Arreglensen con eso, yo ahora voy a ver si consigo algo más. Mati, andá con la mamá, tratá de que duerma un poco.
Dócil, la niña se dirigió al dormitorio para hacerle compañía a su madre, mientras Alma seguía protestando y Sofía ponía manos a la obra en la cocción de las verduras.
Los planes de César distaban mucho de la excusa que les dio a sus hermanas. El se proponía ir en busca de Pedro Machuca y vengar a Amanda.
Cabalgó decidido hacia "El Espinillo". No le fue complicado burlar la vigilancia, ya que a la hora de la cena, era prácticamente nula. Los peones se reunían en un comedor comunitario donde se servía la comida. A esas alturas, por el vino que acostumbraba correr, muchos no se acordarían ni de su propio nombre.
Esperó oculto tras unos arbustos, cerca del rancho del degenerado, hasta que las sombras de la noche borraron su presencia. Los ojos fijos en la puerta. César sabía que casi todas las noches, Pedro frecuentaba el boliche del pueblo y ésa sería la oportunidad para "agarrarlo del cogote y achurarlo".
A las once sintió un movimiento. Dos personas conversaban. Aguzó la vista y divisó a Pedro despidiéndose de doña Isolina. ¿Qué se proponía?
_ Pedro, tené cuidado,¿por qué tenes que irte tan de noche?
_ Ya le dije viejita que tengo un viaje largo hasta la estancia "La Querencia" en Catamarca. Es mejor irme ahora. El patrón me prometió que la va a cuidar.
_ Todavía no entiendo porque me abandonas..._ doña Isolina estaba desolada.
_ No la abandono viejita. Allá me ojrecieron una muy buena paga, cinco veces más de lo que me da el patrón. Él mesmo me aconsejó acetar.
Pedro inventó esa historia para poder escapar, se sentía inseguro. Era el momento de cambiar de territorio.
_ Está bien m'hijo, vaya con la Virgencita. Espero volverlo a ver antes de morirme.
_ No diga esa máma, dentro de un tiempo me voy a dar una vuelta para visitarla y capaz que me la llevo conmigo..._ le mintió.
_ ¿De en serio m'hijo? Sería una alegría pa' mi. Bueno, vaya, vaya y cuidese_ Pedro se agachó para que la mujer lo pudiera besar en la frente_ Vaya con Dios.
Pedro montó su caballo y se perdió en la oscuridad.
César lo siguió con sigilo y a una distancia prudente, para que no notara su presencia.
Cuando la estancia quedó atrás, tomaron por un camino polvoriento que desembocó en un bosque. César aprovechó la ocasión y a todo galope alcanzó a Pedro. Un puñetazo en plena cara arrojó al suelo al sorprendido capataz. Inmediatamente César saltó de su montura y arremetió con violencia sobre Pedro, que en vano intentó defenderse. César lo tenía inmovilizado.
_ ¿Qué caraj...?_intentó decir.
_ Mirame bien, ¿sabes quién soy?. Soy el César Galarza, el hermano de la mujer que matastes y violastes los otros días sin ajco_ los ojos de César lanzaban llamaradas de furia y odio.
_ Yo...yo...yo no sé de que me hablás_ se defendió lloriqueando.
_ ¡Marica de mierda! ¿ahora llorás?, y pensar que te llamamos Lobizón. ¿Por qué no me mostrás los colmillos? No, te haces el macho con los que te tienen miedo y con las mujeres indefensas. De Lobizón sólo tenes los pelos_ le escupió.
_ Soltame hijo de puta_ forcejeó Pedro_ Tenes razón me voltié a la perra de tu hermana y la disjruté_ se rió.
_ Fue tu última cojida calentón de mierda_ ahí no más desenfundó el cuchillo verijero y lo degolló con satisfacción.
_¡Ojála te retuerzas en el infierno!
Se limpió las manos manchadas de sangre en la camisa del difunto. Cavó una fosa bastante profunda al pie de un árbol frondoso. Tiró el cuerpo experimentando repulsión al tocarlo. Disfrazó la tumba con algunas piedras y follaje. Los caballos estaban ramoneando hierba fresca pacíficamente. Tomó de las riendas al caballo de Pedro, que no puso resistencia. Hurgó con apuro en el bolso de lona que tenía sujeto a la silla de montar.
_ ¡Mierda! Me saqué el premio mayor _ se rió con placer al descubrir un fajo abultado de billetes, los ahorros de Pedro más una recompensa de su patrón por los años trabajados en "El Espinillo".
Se guardó el dinero en uno de sus bolsillos y el resto de las pertenencias las enterró también.
Al caballo lo dejó huir, si tenía suerte como hasta ahora, alguien se lo apropiaría y su secreto quedaría a salvo.
Emprendió el regreso satisfecho. "Amanda, hermanita, por fin vas a descansar en paz. El maldito está bien muerto".
Se sintió libre, liviano, sin cargas, había vengado a su hermana. Estaba feliz, Dios lo había recompensado por haber hecho desaparecer de la faz de la tierra a semejante inmundicia. En el bolsillo de su camisa, cerca del corazón, llevaba un tesoro para salvar la vida de su madre. "Nada le va a faltar, máma, nada".