viernes, 4 de septiembre de 2015

LA CABECITA NEGRA Cap 15

Esa mañana, Alma y Gloria, caminaron del brazo las quince cuadras que las separaba del conventillo a la pensión.
Jóvenes, bonitas y alegres, no disimularon su agrado al recibir descarados piropos.
Alma quedó impresionada ante el frente  de la pensión familiar. Un gran portón de hierro forjado daba a un zaguán que se comunicaba con una sala pequeña a través de una puerta vidriada.
_ ¡Doña Amparo,llegué!_ se anunció Gloria  a los gritos.
_Calla niña, que ya te escuché. Y ésta,¿quién es?_ una mujer de unos cuarenta años, baja, gorda y con un rodete tirante, hizo su aparición secándose las manos en un delantal azul intenso que cubría un aburrido vestido negro.
Alma se sintió incómoda bajo la mirada escrutadora de doña Amparo. La antipatía fue mutua.
_ Es la chica de la que le hablé ayer, la que llegó del campo..._ le recordó Gloria a la dueña de la pensión, madrileña y de pésimo carácter.
_ Sí, sí...veremos si sirves, deberás trabajar muy duro,¿sabes?
_ No le tengo miedo al trabajo,doña.
_ Lo veremos_ "Hay algo en esta pajuerana que no me gusta", pensó malhumorada_ Basta de cháchara, id a la cocina  a preparar el desayuno para los huéspedes y ¡apuraos!, ya es tarde.
Las muchachas corrieron a la cocina, se pusieron unos delantales similares al de doña Amparo y comenzaron sus tareas.
_ Rápido, poné agua en la pava para el café mientras yo corto el pan para las tostadas.
_ ¿Dónde está el pozo?_ Gloria la miró perpleja_ ¿De dónde saco el agua?_ le repitió Alma despistada.
_ ¿Me estás jodiendo? De la canilla, estúpida...¡apurate!.
Novedoso, muy novedoso, en el campo sacaban agua del pozo y en el conventillo, doña Gina les había provisto de unos bidones...ahora que lo pensaba mejor, las mujeres del conventillo lavaban la ropa en los piletones del patio...¿sería que el agua salía de esos caños que ellas abrían y cerraban? Sí tenía que ser de ese modo. Ella todavía no había lavado ropa, esa tarde lo haría por primera vez...ahora sabía cómo.
Se impresionó con la cocina a gas que calentó en unos minutos el agua de la pava. ¡Dios,cuántos milagros! "Virgencita,que bien se vive en la Capital", Alma estaba asombrada.
_ Vení que te enseño como acomodar las tazas, las cucharas, las fuentes y los platitos con dulce de naranja, en la mesa. Ayudame, llevá las azucareras...sí esas de allá_ le indicó con paciencia.
Para sorpresa de Gloria, Alma se desenvolvió con eficiencia. "Es inteligente la cabecita", pensó satisfecha, al fin y al cabo era su recomendada y ella deseaba agradar a doña Amparo.
El comedor era amplio y luminoso. El sol de la mañana entraba a raudales por dos ventanales que daban a un patio interior abarrotado de plantas, la debilidad de la madrileña.
Ellas se quedaron en un rincón observando que nada faltara. Si alguien quería más café o leche, ellas le servían; si faltaba dulce o tostadas, ellas corrían a la cocina por más. Doña Amparo,sentada en la cabecera de la mesa, supervisaba todo, especialmente vigilaba a la "negrita". No le gustaba, pero la necesitaba, el número de pensionistas había aumentado y la desgraciada de Yolanda, su otra sirvienta, se había fugado con un italiano "muerto de hambre".
Un joven bien parecido y de modales agradables se acercó a Alma.
_ Sos nueva, ¿no?_ le preguntó con una sonrisa que la derritió.
_ Empecé hoy, me trajo la Gloria_ le contestó ruborizada.
_ Me llamo Esteban, ¿y vos?
_ Alma
_ ¡Que lindo nombre! Es poco usual, sin embargo a vos te queda bien.
_ ¡Gloria!¡Alma!, recoged las tazas y limpiad la mesa...¡hala,hala!!_ doña Amparo les llamó la atención furiosa._ Y tú, Esteban, deja de dar charla a las sirvientas, ellas tienen trabajo, para eso les pago...vamos, vete y no estorbes.
_ No se enoje madre ya me voy...no te preocupes Alma, "perro que ladra no muerde"...ya me voy, no me regañe más madre_ Esteban se alejó silbando una alegre copla provocando en Alma un cosquilleo peculiar que la atontó.
_ ¡Alma!, dejá de "papar moscas" y vamos para la cocina _ la mandoneó Gloria.
Alma recogió las tazas y se disponía a lavarlas cuando doña Amparo entró como un vendaval en la cocina y la encaró enardecida.
_ Deja que te haga una advertencia, si deseas trabajar en esta pensión, nada de entablar conversación con mi hijo, ¿entendido?
_ Como usté' diga doñita.
_ ¡Doñita,no!, doña Amparo, llámame correctamente_ la corrigió furiosa _ ¡Tú!, explícale como debe comportarse y cuales son sus obligaciones. La verdad Alma, no me gustas ni un ápice, pero lamentablemente te necesito...al menos por ahora.
Alma tenía un nudo en la garganta. Quería llorar, quería insultar a esa mujer inmunda que la maltrataba gratuitamente. ¿Quién se creía que era?
_ Yo también necesito trabajar_ le contestó mostrando su carácter indomable_ ¿Cuánto me va a pagar?
_Quince pesos por mes...si no te conviene te puedes marchar.
_ Me conviene_ le hubiese encantado sacarle la lengua, pero se contuvo.
_ ¡Hala!, sigan con sus quehaceres, me aburre platicar con analfabetas._se dio media vuelta y de un portazo abandonó la cocina.
Alma comenzó a llorar, de rabia  y de impotencia.
_ No le hagas caso, es una hija de puta. A mí me hizo lo mismo. No quiere que nadie se le acerque a su hijito querido, lo quiere para ella sola _ la consoló Gloria.
_ ¡Pero si fue él el que me habló!_ protestó.
_ Esteban es muy educado, es maestro.Una recomendación, esquivá al Esteban, Alma, por tu bien te lo digo.
_ Gloria, lo único que quiero es trabajar pa' juntar plata pa' traer a mi máma del Chaco, no quiero líos.
_ Así se habla amiga, ahora manos a la obra y a la salida vamos a mirar vidrieras para levantar el ánimo. Quien te dice que algún día podamos comprar esos hermosos vestidos_ la abrazó y con cariño le limpió las lágrimas rezagadas.
Esa noche regresó destruída al conventillo. César estaba tomando una sopa de verdura. Se sorprendió al sentir un beso de su hermana en la mejilla recién rasurada.
_ ¿Cómo te fue César?
_ Muy bien, los muchachos son "macanudos". ¿Y a vo'?
_ Pa' la mierda, la patrona es una bruja.
_ ¿Qué te hizo? Mirá que la acogoto si te hizo sufrir...¿quién se creen que son estos porteños?, ¿los dueños del mundo?
_ No te calentés César, primero, no es porteña, es gallega y dispué' que tiene un caráter de porquería, pero paga bien y eso es lo que importa.
_ No vayás más Alma, a lo mejor te sale otro trabajo. No quiero que te amargués.
_ Todo va estar bien, tranquilo hermanito.
Mientras los hermanos continuaban conversando animadamente, una silueta oscura, oculta detrás de un árbol de la vereda de enfrente del conventillo, espiaba como iban apagándose poco a poco las luces del lugar.
_ Te encontré, no te me vas a escapar César Galarza, ni vos ni tu hermana...a esa putita se la tengo jurada, tan tierna, tan sabrosa,,,de solo pensarlo se me hace agua la boca.

martes, 1 de septiembre de 2015

La Cabecita Negra Cap 14

En un negocio de muebles usados compraron lo imprescindible para establecerse con un mínimo de comodidad.
Dos días después de su llegada, César salió de madrugada para contactarse con el pariente de don Marcelo que con suerte lo ubicaría en la CHADE (Compañía Hispano-Americana de Electricidad).
Don Marcelo le había comentado que su cuñado se reunía todas las mañanas con algunos de sus compañeros en un café cercano a la Compañía.
Allí se dirigió César. Por intuición se arrimó a una mesa cercana a una ventana que reunía a varios hombres vestidos con mamelucos marrón. Tomaban café, fumaban y charlaban acaloradamente. César no alcanzó a comprender el tema de la discusión, parecía sobre política...a él sólo le preocupaba conseguir trabajo, ser aceptado.
¿Quién de todos esos hombres sería don Romualdo?. "Lo vas a reconocer por la pelada y un lunar que tiene en una mejilla", le había advertido don Marcelo.
_ ¡Eh!,vos,¿qué mirás?, ¿tenemos monos en la cara o qué?_ le gritó uno ofendido.
Bus...busco a don...don Romualdo_ tartamudeó inhibido César.
_ Soy yo, ¿quién me busca?_ un hombre corpulento, de un metro noventa y una pelada brillante, se levantó volcando un pocillo de café sobre la mesa.
_ César Galarza. Soy amigo de don Marcelo Philipis. Llegué hace unos días del Chaco, él me dijo que que a lo mejor usté...._ César estaba perdido.
_¡Ah,si,si! Así que sos vos...Sí, me telegrafió hace unos días contándome sobre tu situación. ¡Vení,vení!, sentate con nosotros.
De inmediato los hombres movieron sus asientos para permitir que César se sentara junto a don Romualdo.
_ ¿Querés un café?¡gallego! ¡otro!. ¿Así que querés laburar en la CHADE?
_ Cualquier cosa está bien pa' mí, necesito un sueldo,¿vio?...pa' mi viejita...
_ Estoy al tanto, Marcelo me contó lo de la enfermedad...¿y cómo anda?
_Y...medio enclenque no má'
_ Y vos, ¿qué sabes hacer?
_ La verdá', nada...pero apriendo rápido_ se corrigió.
Para sorpresa de César, los hombres comenzaron a reírse.
_ Así me gusta jovencito, siempre dígame la verdad y tendrá en mí un amigo. Terminá el café y vamos a ver al jefe.
César pasó airoso la entrevista gracias al padrinazgo de don Romualdo. Fue asignado a su  cuadrilla, quedando bajo su supervisión.
Felíz, regresó al conventillo. Saludó de lejos a doña Gina, no la soportaba, hablaba demasiado. Subió con rapidez las escaleras y de un golpe abrió la puerta de su cuarto. Encontró a su hermana cosiendo el dobladillo de un sencillo vestido color mostaza.
_ ¡Tengo laburo!
_ ¿Qué tené vo´?_ Alma se desconcertó con el nuevo vocabulario.
_ Trabajo, laburo, así le dicen los porteños,¡burra!
_ Perdón señor porteño por no entender_ se quejó despectivamente.
_ Bueno, terminala, lo importante es que mañana empiezo a laburar recorriendo las calles de la ciudá...
_ ¡Flor de trabajito! te la vas a pasar pasiando.

_ Pero no, no me interrumpás y dejame que te cuente. En una chata recorremos la ciudá' pa' arreglar los cables elétricos que se cagan provocando cortes de luz. Nos tenemos que subir a unos postes altísimos.
_¡César, que peligro!, ¡no te caigás, por favor!_ se asustó Alma.
_ No te priocupés,¿ no te acordás como me subía a los árboles allá en Charata?_ la tranquilizó.
Alma aprovechó para comentarle su encuentro con Gloria, una chica del conventillo que era empleada doméstica en una pensión muy cerca de allí.
_ Me dijo que se está necesitando otra sirvienta pa' ayudar a la patrona en la cocina y la limpieza. 
_ Unos pesos más nos van a venir bien. La suerte nos acompañó esta mañana,¿no Alma?.