sábado, 6 de febrero de 2016

CAMINO DE SANGRE Y...ROSAS, Cap 14


"Tan dulces dos palabras
 Tan dulces y tan mansas
 que aceite de rosas 
 sobre el cuerpo derraman".    Alfonsina Storni.




Llegando a la Recova, Lola se cruzó con Jovita que regresaba de comprar unas puntillas para doña Francisca.
_ Lola, ¿qué hacés por acá? _ le preguntó con suspicacia.
_ Nada que te interese, ¡negra metida!.
_ ¡Eeeh!, ¡que humor de perros! Si no me queré decir ta' güeno. Adiós._ se despidió altanera.+
Jovita, ofendida, siguió su camino; aunque se escondió taimadamente en uno de los pequeños comercios aledaños y esperó con paciencia. "Esa negrita ladina algo se trae entre manos", bufó, "Don Cuitiño siguro se va alegrar si averiguo algo picantito de la niña pitucona. Últimamente anda como loco el muy maldito".
Lola se cercioró que Jovita no la estuviera siguiendo. Satisfecha al no ver moros en la costa, se dispuso a esperar al amito Rafael.
Erguido en su montura, perdido en sus pensamientos, el mazorquero pasó delante de ella. Lola lo interceptó con recelo; él, sorprendido, detuvo con brusquedad a Moro, su caballo lobuno.
_ ¿Qué quieres Lola? _ el corazón de Rafael dio un brinco al suponer el arrepentimiento de Lourdes, igualmente se mostró duro.
_ Dice la niña si se da una vuelta por las casas esta noche _ tartamudeó.
_ No puedo _ fue drástico _ Esta noche asistiré a la tertulia que ofrece Benita Anchorena.
_ Joven, por favor, mi niña está muy triste...¡y todo por la culpa de su padrino! _ se le escapó.
_ ¿Qué dices negra mentirosa y ladina? _ se enfureció
_ Mire, joven, ladina no sé que significa, pero mentirosa no soy. La otra tarde la niña recibió un mensaje de su padrino en donde la amenazaba con matar a su tío Lorenzo si no le dejaba a usté. Nunca miento, ¿sabe mocito? _ se indignó.
Rafael quedó confundido. ¿Qué decía la negrita entrometida?. ¿Su padrino amenazando a Lourdes? ¿Cómo? Si él no estaba al tanto de su relación con Lourdes. ¿Cómo se había enterado?
"¡Que tonto!, la Mazorca es omnipresente. Tiene ojos y oídos en todas partes".
_ Dile a tu ama que allí estaré _ tiró de las riendas y Moro salió a todo galope hacia el cuartel. Algo averiguaría, se propuso con resquemor.
Lola, por su parte, se apresuró a comunicar la respuesta a Lourdes. Ella la esperaba acongojada en el portón que daba a la calle de la Santísima Trinidad. Cuando la vio llegar, el corazón le dio un vuelco.
_ ¿Qué te ha dicho? _ temió el rechazo.
_ Va a venir niña, hoy a la nochecita está por acá, no ma'._ los dientes blancos de la negra asomaban intrépidos en su gran sonrisa.
lourdes sintió que sus piernas se aflojaban. "Viene", suspiró agradecida a su madre, "Escuchaste mis ruegos y no me defraudaste. Gracias madrecita".
Rafael, en cambio, estaba desconcertado. Miró con recelo a Cuitiño que en ese momento firmaba unos documentos. "¿Cómo lo encaro?"
_ Padrino, mañana a la madrugada salgo para Entre Ríos.
_ Y pa' que, si puede saberse...
_ El hermano de don Juan Manuel, el General Prudencio, me encomendó una carta para Urquiza con carácter de urgencia_ mintió con descaro.
_ Que raro, no estoy al tanto.
_ Ya sabe lo discreto que es don Prudencio, confía en unos pocos...entre ellos, usted, por supuesto. Ya verá que en el trascurso del día lo notifica.
_ Puede ser _ dudó Cuitiño.
_ Se me hace tarde. Cuando regrese seguramente le pueda aclarar más el asunto. Hata la vuelta padrino.
_ Ta' güeno. Vaya no más y cuídese muchacho.
El argumento de Rafael no convenció a Cuitiño. "Este mozo me está metiendo un verso", rumió desconfiado.
_ ¡Goyo! ¡Goyo!
_ A sus órdenes mi Coronel _ sin saber donde tirar la colilla del cigarro que fumaba sin autorización, se lo tragó poniéndose rojo como la grana.
_¡Déjese de pitar y ponga atención. Siga a Rafael, pero ¡ojo!, sin que se de cuente. Prepárece, mañana al amanecer se pone en marcha pa´Entre Ríos. A la guelta me informa al detalle sus movimientos.
_ Entendido mi Coronel _ Goyo permaneció parado como una estaca esperando alguna directiva más.
_ ¿Qué espera Goyo? Desentume las tabas y salga de mi vista, ¡ahora! _ ladró colérico.
"Rafael, ¿así que se cree más astuto que yo?, ¡que lo parió!, ya veremos...", con suspicacia se mesó los espesos bigotes.
Llegada la noche, Lourdes se paseaba por el patio trasero con los nervios en vilo. "No vendrá", se lamentaba.
Se alertó al escuchar los cascos de un caballo que se aproximaba al trote. Se apuró a abrir la puerta y ahí estaba él. Ella le tomó la mano y lo hizo pasar. El, serio, intentaba frenar sus deseos de sofocarla con besos.
Alguien debía quebrar el silencio. Ella no encontraba las palabras correctas; él, por orgullo, permanecería mudo...expectante.
_ Rafael, ayer te mentí _ logró decir.
_ Lourdes, estoy cansado de tus caprichos, de tus idas y vueltas. Hoy me quieres, mañana me detestas. ¿Qué quieres de mí? Decídete. Yo también tengo planes. Te repito, ¿qué quieres de mí? Date prisa que Benita me aguarda y no deseo que se enfada por mi tardanza.
_ ¿Benita?_ taratamudeó Lourdes.
Rafael se odió por herirla, pero sus ansias de venganza pudieron más.
No toleró su llanto ahogado, la angustia reflejada en sus ojos esmeralda y la abrazó con tanta fuerza que casi le cortó la respiración.
_ Benita no me espera, ni sé quien es. Lo dije para darte celos, para hacerte sufrir. Perdóname, soy un patán. Perdóname, tú eres mi cielo, sólo en ti encuentro la paz.
_ Ay Rafa, como se complica todo.
_ ¿Por qué me has ocultado la nota amenazante de mi padrino? _ le recriminó con ternura.
_ ¿Quién te lo ha dicho? Seguro fue la lengua larga de Lola.
_ Lourdes, debes confiar en mí.
_ Él me prohibió que te lo dijera. Estoy aterrada, Rafael, la vida de mi tío Lorenzo está en peligro _ lloró sobre su hombro.
_ Tranquilízate, nada malo le ocurrirá a don Lorenzo, te lo garantizo. ¡Confía en mí, amor!...Lourdes, ¿me quieres?.
_ Con todo mi corazón.
_ Perdóname por haberte llamado bastarda. Fui grosero y cruel, quería lastimarte. A veces hago y digo cosas de las que después me avergüenzo _ amagó con develar la verdad que latía en sus entrañas. "Torturé y asesiné, sintiéndome orgulloso de semejantes actos de violencia", quiso que ella conociera la carroña que albergaba su espíritu, pero no pudo hacerlo. "Soy un cobarde, no puedo perderla".
Lourdes, ajena a sus oscuros pensamientos, lo besó con timidez, pero él se apoderó con furia de la boca que que lo tenía hechizado, tomó el labio superior de ella y lo mordió con suavidad,  los cuerpos trepidantes,buscando ansiosos la intimidad de placer.
_ Rafa, por favor _ Lourdes intentó separar sus cuerpos, él se lo impidió.
_ Cásate conmigo, hoy...ya mismo. Huyamos, en Dolores está todavía el rancho de mamá Pancha. Allí nos refugiaremos y el padre Fermín, mi querido maestro, nos casará. ¿Estás de acuerdo? _ la alentó.
_ No voy a huir Rafa. Mi abuela nos apoya, ella sabe que tú eres mi felicidad y no se opondrá a nuestra relación. Hablemos con ella, ven.
Tomados de la mano cruzaron dos patios. Pasaron delante de la cocina, desierta a esas altas horas de la noche; por el galpón destinado a la fabricación casera de velas y cuando por fin alcanzaron el primer patio, en puntillas se acercaron al dormitorio de Mercedes.
_ Estará durmiendo, no la molestemos _ se acobardó Rafael.
_ Sé que nos espera _ dio unos golpecitos a la puerta y una voz queda los invitó pasar.
Mercedes estaba descansando en un cómodo sillón ubicado cerca de la enorme cama con baldaquín.
Fijó su mirada somnolienta en el apuesto joven que abrazaba posesivamente a su nieta y sonrió complacida.
_ Así que tú eres Rafael, el causante de la tormenta que vivimos _ quiso parecer agradable, pero sonó a reproche.
_ Doña Mercedes, es un honor para mí conocerla. No es mi intención causar problemas, yo sólo amo a su nieta y estoy dispuesto a protegerla con mi vida.
_ No lo dudo Rafael. Los tiempos que corren son turbulentos, por eso tiemblo al pensar en el futuro de mi nieta. Y conociendo a tu padrino...
_ Es verdad, mi padrino es un hombre sanguinario. Su fidelidad al Gobernador excede la sensatez. Le confieso, yo también deseo escapar del círculo de violencia y muerte que lo circunda. Por otra parte, le debo mi vida, me salvó de una muerte segura siendo yo un crío. Me une a él un gran afecto, pero no permitiré que dañe a Lourdes o a su familia. Se lo juro doña Mercedes.
Los sentimientos profundos de Rafael convencieron a Mercedes. "La ama, lo veo en sus ojos".
_ Te confío a Lourdes, ella es mi tesoro, hazla feliz _ con rapidez secó las lágrimas que desobedientes desbordaron de sus cansados ojos._ ¿Cuál es tu plan? Aquí no pueden quedarse, él los encontraría y sería un desastre. Cuitiño odia a los Escalante, algún día sabrás el porqué. Hoy apremia que se marchen.
_ Nos vamos a Dolores, un cura amigo nos casará y nos ayudará a pasar a la otra orilla. En Montevideo estaremos a salvo de las garras de la Mazorca._ Rafael fue contundente, esto tranquilizó a Mercedes.
_ Pero abuela, ¿que será de tío Lorenzo? Y si Cuitiño lo apresa, y si lo mata..._ lloró.
_ No te preocupes por Lorenzo. Es un hueso duro de roer. Él también escapará. Tenemos contactos que se solidarizan en estos casos. Te aseguro, pequeña, saldremos adelante.
_ Y usted, abuela, sola en esta casa, sin protección.
_ Querida, a quien le interesa una vieja que de política no entiende ni pizca _ Lourdes no pudo evitar sonreír al ver como su abuela le guiñaba un ojo. Doña Mercedes Escalante de Aguirrezabala tenía la mejor red de información política del país y del entorno de Rosas. Lorenzo no era su único informante. Desde la muerte de su marido aprendió a valerse por sí misma, negándose a depender de otro hombre. Debía cuidar su patrimonio, por ella y por su nieta.
_ Bueno, es hora de que se pongan en camino. Las calles están desiertas, aprovechen la ocasión._ los apuró.
_ Primero debo preparar un bolso con algo de ropa _ se preocupó Lourdes.
_ Tina ya te empacó lo imprescindible, incluída una sorpresa.
_ ¿Como sabías que nos marcharíamos esta noche? _ preguntó desconcertada.
_ ¿No sabías que no existe mejor espía que tu abuela? _ bromeó Mercedes._ Se fuerte mi chiquita, ya has elegido tu camino, ahora tienes que afrontarlo con coraje. Yo siempre estaré a tu lado. Te quiero Lourdes. Y tú Rafael, ¡cuídala!.
_ Con mi vida, doña Mercedes.






viernes, 5 de febrero de 2016

CAMINO DE SANGRE Y ...ROSAS, Cap 13

"...gastándonos los labios
 de besarnos el alma,
 quemándonos la vida.
 Así llegaste al mundo".    Pablo Neruda



Desayunó con apetito voraz. Tomasa, la cocinera, sonrió complacida; su niña volvía a ser la de antes, risueña, afable... llena de luz.
Más tarde buscó a su abuela. La encontró regando los canteros de sus flores predilectas, las margaritas.
_ Abuela, acompáñame a visitar el cuarto de mi madre. Es importante para mí._ el entusiasmo la delataba.
_ Vamos, querida.
Mercedes estaba tan ansiosa como Lourdes, deseaba ver la expresión de su nieta al descubrir las huellas de su madre. "El pasado nunca nos abandona, a veces regresa con crueldad; otras, con la magia del amor", reflexionó con melancolía.
Al entrar, una fragancia dulce y balsámica, les dio la bienvenida. "Ambar, el perfume dilecto de Consuelo", le dijo con un nudo en la garganta.
Lourdes corrió las cortinas de lino y el sol, atrevido, iluminó cada rincón, cada capítulo de una vida sencilla y apasionada.
Un mueble de caoba captó su atención.
_ Se llama "work-table". Un regalo de Alonso para su hija. Lo consiguió de contrabando, traído directamente de Londres. ¡Que no hacía él por su hija adorada!...todo, menos perdonar _ terminó Mercedes con resentimiento.
_ Que el rencor no empañe este momento, abuela. _ le rogó con templanza.
_ Tienes razón. Pero mira, en el work-table Consuelo guardaba sus hilos de seda. Le encantaba bordar, era una experta, ¿sabes?
_ Creo que yo no heredé esa cualidad _ ambas rieron del comentario divertido y acertado.
Lourdes revolvió curiosa el contenido de los cajones del singular mueble. La sorprendió el hallazgo de un libro de cuero oscuro, oculto debajo de un mantel exquisitamente bordado.
_ Un diario, abuela. ¿Puedo leerlo?
_ Por supuesto, ella lo ha escrito para ti. Te dejo sola. Esto es entre tu madre y tú._ la besó en la coronilla y se retiró.
Se acomodó en una poltrona de terciopelo bermellón. Se liberó de sus chapines, "leer descalza es la gloria", se dijo con picardía.
Contuvo la respiración ante la dedicatoria:
"Para mi hija: Siempre supe que serías una niña, una pequeñita de cabello dorado, con muchos rulos y rebelde, como el de tío Lorenzo. ¡Como te costará dominarlo!...y tus ojos, seguramente serán de un verde intenso, atrevidos, como los de tu padre.
Siento latir tu corazoncito en mis entrañas y me estremezco de amor. Nada importa, ni el rechazo de tu padre ni la furia de tu abuelo ni el escándalo que protagonizó mi desvergüenza.
Me da pena mi madre, sé que me quiere, pero es débil y le teme a mi padre. A pesar de sus miedos, logró cobijarme en un sitio seguro. Así que acá estoy, en el Convento de las Catalinas.

Mi tía Carmen, la priora, apenas repara en mí. Es una mujer agria y soberbia que nada tiene de santa. Nunca se me acerca, nunca me dirige la palabra, nunca me sonríe. ¡Mujer mezquina!. Sé que mi madre la detesta y con razón.
Sin embargo, Dios es bondadoso y me ha enviado un ángel para que cuide de nosotras. Se llama Tina, compartimos la misma celda. Es una donada, una sirvienta de las monjas. Las donadas pertenecen a los sectores más bajos de la sociedad, son las rechazadas y aquí encuentran un refugio. En esto nos parecemos. Tina tiene una historia amarga, algún día te la contará.

Pocas veces salgo de mi celda. Allí me siento segura. Si lo hago es para ir al refectorio a tomar las comidas. Ni te imaginas lo lúgubre que son esos momentos. La tía Carmen, con su rostro avinagrado, preside todas las mesas. Comemos en silencio, sólo lo interrumpe la lectura de algún pasaje de la Biblia que una monja realiza con reverencia desde un púlpito.
Fuera de eso, disfruto pasear por el patio en las tardes soleadas y cálidas. Me adormece escuchar el murmullo del agua que brota de una magnífica fuente que engalana el lugar.

Le soy indiferente a las monjas, mujeres matan el día con rezos y meditaciones. Ellas tienen a su Dios, yo te tengo a ti. Cuando me gana la tristeza, pongo mis manos en mi vientre abultado, y al sentir tus fuertes pataditas, la alegría vuelve a nacer en mi corazón.

Desearía compartir este milagro con tu padre, pero es imposible. Ojalá el destino permita que algún día lo conozcas. Por favor, no lo juzgues, estoy segura que me amó. Yo ya lo perdoné.

Sé que Josefa ha preguntado por nosotras varias veces, me lo ha contado Tina, que siempre está atenta a los comentarios de las monjas. Mi buena Josefa, mi fiel compañera.

Hoy he recibido una carta de mi madre. En ella me cuenta que mi padre no está bien de salud. ¡Que disgusto le he dado! Es un gran hombre. Me quiere, pero su orgullo puede más. Al principio lo odié y deseé su muerte, ahora me arrepiento. Lo quiero muchísimo. Cada vez que regresaba de sus viajes al interior del país, me obsequiaba con holgura. Recuerdo la noche que entró a mi dormitorio oculto tras una enorme caja envuelta en papel de seda verde. Con el entusiasmo de mis diez años, desgarré el envoltorio y ante mí apareció una preciosa muñeca de porcelana. Su vestido estaba confeccionado con muselina amarilla, tules y puntillas blancas. Lucía muy oronda, unas botitas de cuero negro. Su cabello castaño, estaba adornado con una vincha de flores. La tengo guardada en el armario, ahora es tuya, mi querida.

La otra tarde, sacando cuentas con Tina, concluímos que llegarás a mediados de febrero. El día once de ese mes se celebra a Nuestra Señora de Lourdes. Me gusta como suena...Lourdes. ¡Ese será tu nombre! Lourdes. Espero que concuerdes con mi elección.
¡Ay Lourdes!, no veo el instante de acunarte en mis brazos, de llenar de besos tus mejillas de rosa.

¡Como vuela el tiempo! Falta poco para conocer tu carita. ¡Que va a ser de nosotras! ¿A dónde iremos?

Hoy te haré un juramento: nunca nos separarán, jamás lo permitiré. Tina nos ayudará, me lo ha prometido. Además confío en mi madre, ella no nos abandonará. Seré fuerte por ti, mi niña bonita.

Hoy desperté con una molestia en la cintura. Por momentos el vientre se pone duro como una roca. Tina está a mi lado. Parece que empecé con el trabajo de parto. No voy a poder seguir escribiendo, así que hasta aquí mi crónica de lo que he vivido en esta prisión dulcificada por tu presencia. Recuerda siempre que mi vida te pertenece; tú eres mi esperanza, Lourdes.
Un consejo de madre: defiende tus convicciones, no le concedas a otro decidir por ti; no silencies tus sentimientos y escucha siempre a tu corazón, él nunca se equivoca.

Un velo de lágrimas empañó la mirada de Lourdes. "Voy a luchar por lo que quiero, sin importar a quien me enfrente", decidió con valentía, "Lo haré para honrar tu memoria, madre".
Con un silencio reverencial abandonó la habitación, y pensativa, descansó bajo la sombra del naranjo, apoyada en el broquel del aljibe.
"Me comunicaré con Rafa, le pediré perdón; si es necesario, me humillaré. Debo recuperarlo".
Determinada, fue hasta la huerta. Entre zanahorias y coles, divisó a Lola.
_ ¡Ven rápido! _ la llamó con urgencia.
_ Mande, niña. ¿Pa' que me precisa? _ la negra se limpio el sudor con el ruedo del delantal; a sus pies, una canasta repleta de hortalizas.
_ Ve, ya mismo, a la Recova. A esta hora Rafael hace su ronda de vigilancia. Búscalo y dile que me apremia hablar con él.
_ Y si no quiere.
_ Ruega, suplica, pero consigue que acepte. ¡Ah!, y ni se te ocurra mencionarle la nota de su padrino, ¿comprendido?
_ Sí, niña. Ya mesmo voy.
"Creo que va a rechazar mi pedido. Anoche estaba fuera de sí. ¡Dios mío, que venga, que venga!".







miércoles, 3 de febrero de 2016

CAMINO DE SANGRE Y...ROSAS. Cap 12

"Las abandonadas son fruta caída
 del árbol frondoso y alto de la vida
 son, más que caída, fruta derribada
 por un beso artero como pedrada".   Julio Sesto


Cabizbaja, con paso cansino y envuelta en una nebulosa asfixiante, alcanzó su habitación.
Mercedes la esperaba.
_ ¡Abuela!, ¿qué haces despierta? Es muy tarde.
_ Lo mismo te pregunto.
_ Estuve con Rafael. Terminamos.
Lourdes se desplomó sobre un sillón y se permitió llorar hasta desfallecer. Mercedes permaneció en silencio, el corazón partido. "Amores prohibidos, amores dañinos", pensó turbada.
Arrimó una silla cerca de su nieta y le tomó las manos, tan blancas, tan delicadas.
_ Cuéntame querida.
_ Fue horrible, abuela. En un momento Rafael se violentó. Jamás lo vi antes de esa manera. Me llamó bastarda, abuela, ¡bastarda!
_ ¡Que infamia!_ Mercedes trató de disimular su sorpresa, pero su empeño no bastó; Lourdes captó la incomodidad de la mujer.
_ Abuela, necesito la verdad. ¿Es verdad que soy una bastarda? ¿Por qué cada vez que le pido que me cuente sobre mi padre, me rehuye? De la misma forma reacciona el tío Lorenzo. ¿Qué me esconden?¿Por qué mi apellido es igual al de mi madre? Ya no me conforma el cuento infantil de que se casó con un primo hermano.¡Quiero la verdad!, no me la niegue, es mi derecho saber...
_ Mi mayor deseo fue mantenerte alejada de toda maledicencia, pero veo que fracasé._ contestó resignada.
_ Abuelita, ya soy una mujer, no puedo seguir viviendo en un castillo de cristal. Es hora de enfrentar la realidad, estoy dispuesta a hacerlo...¡quiero hacerlo!
Mercedes sonrió con pesar, se sentía tan cansada...
_ Tu madre nunca se cansó. Tu padre no murió combatiendo con las tropas de Dorrego contra Lavalle. Él vive y no sé quién es. Consuelo nunca nos reveló el nombre del hombre que la sedujo para después abandonarla. Sólo sé que era casado, ella no lo sabía, él la engañó. Tu abuelo, al enterarse, se enfureció y la echó de casa. Mi hermana, la monja, la recibió en el convento de las Catalinas, allí naciste. Tina asistió a tu madre en el parto. Ella te protegió y cuidó al morir Consuelo.
_ ¿Por qué me lo ocultaste?
_ Ya te lo he dicho. No deseaba que sufrieras, suficiente fue que crecieras sin el cariño de una madre. Además... _ dudó en continuar.
_ Además,¿qué?
_ Temía que me rechazaras. Fui una cobarde, Lourdes, no supe defender a tu madre delante de Alonso, permití que la echara como a un perro. La abandoné, ¡la abandoné!...Consuelo vivió su embarazo alejada de mí, huérfana de cariño. Ella, la niña mimada y consentida. Nunca la visité, tu abuelo me vigilaba, controlaba mis salidas._ revivir la historia la aniquiló.
_ Abuela, no se culpe, usted hizo lo que pudo _ cariñosamente le secó las lágrimas con su mantilla _ La tía Matilde seguramente estuvo al lado de mi madre consolándola y brindándole contención.
_ ¿Mi hermana?, ¡ja!, mi piadosa hermana la despreció desde el momento en que pisó el convento. Nunca se acercó a Consuelo, la gran pecadora. ¡Gracias a Dios estaba Tina! El, en su infinita misericordia, la puso en el camino de tu madre. La vergüenza y los remordimientos, me persiguen desde entonces. Perdóname Lourdes, no fue mi intención mentirte, sólo quise protegerte. Tu presencia en mi vida es el perdón de Consuelo, eres una parte de ella, mi queridísima Lourdes.
"Si me desprecia, me lo merezco", pensó angustiada.
_ Abuela, usted es la madre que nunca conocí. En esta casa crecí rodeada de amor y hasta hoy, desconocía el dolor. Dolor por el abandono que sufrió mi madre, dolor por el rechazo de mi padre y de mi abuelo; dolor por los prejuicios, que asesinan como si fueran armas de fuego. Usted fue una víctima, abuela, como lo fue mi madre. ¡La quiero con toda mi alma! _ se abrazaron embargadas por la emoción.
_ Mi niña linda, mi niña bonita...eres tan madura, tan generosa...
Permanecieron abrazadas y en silencio, escuchando el latir acompasado de sus corazones.
_ Lourdes, si lo amas, defiénde ese sentimiento.
_ No la entiendo abuela _ Lourdes comenzó a ilusionarse.
_ Te ayudaré con Rafael, ¿ese es su nombre,no? Se lo debo a Consuelo _ dijo con convicción.
_ ¡Gracias abuela! _ le dio un beso con tanta fuerza que casi la derriba de la silla _ Aunque será difícil, nos dijimos cosas terribles.
_ ¡Tonterías! El despecho nos hace pronunciar palabras crueles. Esperemos que se calme y luego, ya verás, todo se solucionará. ¿Por qué ese ceño fruncido, pequeña?
_ Hay algo que no le conté. Hoy recibí una nota de Ciriaco Cuitiño. Me amenaza con asesinar a tío Lorenzo si no rompo con Rafael.
_ ¡Desgraciado! ¿Así que revolviendo en la basura del pasado?...Hay que avisarle inmediatamente a Lorenzo, debe tomar precauciones...y no te amargues, querida, tu amor por Rafael nada tiene que ver con esta inquina de Cuitiño hacia Lorenzo. Cuando ese mal nacido se ensaña con alguien no se detiene hasta eliminarlo. Lorenzo debe escapar sin demora. Ya mismo enviaré a Domingo para advertirle del peligro que lo acecha. Pero antes, toma, es la llave del dormitorio de Consuelo, te pertenece.
La cara de sorpresa de Lourdes la hizo reír.
_ Desde niña me intrigó esa habitación siempre cerrada. Le confieso que muchas veces intenté forzar la cerradura, la curiosidad me carcomía...Bueno, me carcome.
_ Me alegra verte de mejor ánimo. No existe embrollo que no tenga solución. ¡Confiemos! Y ahora, ¡a dormir mi princesa!
La ayudó a desvestirse, la arropó y la besó con ternura en ambas mejillas. Se despidió diciéndole:
_ Mañana, al trasponer la puerta de la habitación de Consuelo, todos sus recuerdos y secretos te pertenecerán por derecho. Conocerás a una mujer valiente que te amó y defendió sin que le importara ser humillada y despreciada.
El sueño la tomó desprevenida. Unas manos amorosas la acunaban, y una voz dulce como la miel, le susurraba al oído palabras de esperanza.





lunes, 1 de febrero de 2016

CAMINO DE SANGRE Y...ROSAS, Cap 11

"Dime mi amor, ¿qué hago?
 Dime que hacer para poder partir, 
 sin sentir como si fuese a morir.
 Dime tú como vivir...sin ti"        Adriana Nava Sosa


Atardecía cuando Lourdes regresó a su casa.
Mercedes la vio llegar desde la puerta vidriada del comedor. La muchacha pasó frente a ella rehuyendo su mirada.
"Señor, que no se repita la historia de Consuelo, no lo resistiría", suspiró acongojada Mercedes.
Lourdes, en su dormitorio,  apoyó la cabeza sobre la almohada de plumas y cerró los ojos. Las sienes le latían y hasta la tenue luz que se filtraba por la ventana le molestaba. Sólo deseaba dormir, evadirse de tantos sinsabores. Cuando estaba a punto de lograrlo, Lola llamó a su puerta. Sobre una bandejita de plata descansaba un sobre con el sello de Cuitiño. Lourdes se alarmó.
_ Lo trajo Jovita, la sirvienta de doña Francisca _ le aclaró Lola.
Con mano temblorosa extrajo la nota. Luego de leerla, voló lentamente hacia el piso de madera. Lourdes se derrumbó sobre la cama llorando quedamente. Lola estaba desconcertada.
_ Niña, ¿qué dice esa carta? No llore, se va a enfermar, mi niña linda.
La negrita permaneció junto a ella acariciando los cabellos desparramados sobre la almohada.
Una vez recuperada, Lourdes recogió el agrio mensaje y lo respondió con valentía.
_ Lola no te preocupes, yo estoy bien. Toma, dáselo a Jovita, ella sabe que hacer.
Le entregó dos sobres, uno para Cuitiño; otro para Rafael.
Lourdes permaneció sentada , con la vista pegada a la imagen que le devolvía el espejo.
_ ¿Por qué la gente lo complica todo? Un sentimiento profundo, limpio...lo ensucian, lo destruyen. La abuela se opone, el tío Lorenzo se violenta y ahora, esto. Es una carga muy pesada.
Releyó la esquela : "Mi estimada señorita, voy a ser directo. La relación que mantiene con mi ahijado no es de mi agrado y por lo tanto, se vuelve peligrosa para usted y su familia. No le conviene ponerse en mi contra. Estoy vigilando a su querido tío, sé de sus andanzas con los inmundos unitarios traidores a su Excelencia. Si no lo quiere ver colgado en la Plaza de la Victoria, termine con Rafael. Esto es entre usted y yo, si Rafael llegara a enterarse, usted no vuelve a ver a su tío con vida. Yo no amenazo, cumplo. Espero sea sensata. Ciriaco Cuitiño."
Furiosa arrojó el papel en el fuego de la chimenea. Las llamas golosas lo devoraron en el acto.
Cuitiño recibió la respuesta de Lourdes con satisfacción. Mejor que él, nadie, para manejar las situaciones límite. Por algo Rosas confiaba en su astucia. Contaba con armas arteras para lograr sus más bajos propósitos. Siempre tenía éxito.
"Esta corderita desabrida no me va a robar a mi Rafa, un lobo sanguinario consagrado a la lucha por una Patria soberana, ¡carajo!", bufó embravecido. "En cuanto a usté, mi estimado don Lorenzo Escalante, le tengo preparada una linda sorpresa", ironizó.

Rafael, leyó confundido el mensaje de Lourdes, deseaba verlo con urgencia. Se había propuesto enfrentar a su padrino esa misma noche, después de la cena. Se marcharía con ella lejos de Buenos Aires, basta de luchas políticas. Sin embargo, las palabras que recibió lo frenaban. Debía esperar.
Comió en silencio. El estofado de cordero le cayó pesado y la ambrosía, amarga.
Se sorprendió del buen humor de su padrino. Al terminar la copita de jerez que acostumbraban compartir luego de las comidas, se retiró a su habitación.
Doña Francisca no salía de su asombro, ver sonreír a su hijo era un verdadero milagro; aunque le preocupaba la expresión taciturna de Rafael.
Al escuchar al sereno dar las nueve de la noche, el muchacho se despidió de la anciana aludiendo tramitar encargos de su padrino. "Este Ciriaco te tiene como bola sin manija, m'hijo", protestó doña Francisca.
Montó a Moro, su caballo, y cabalgó pensativo tratando de comprender la mente femenina.
Un poco antes de llegar, desmontó y tomando a Moro de las riendas, se dirigió hacia la puerta trasera de la casa. Golpeó tres veces, como indicaba la nota y esperó ansioso. Al poco rato, apareció Lourdes con el llanto pintado en su rostro. Se abrazaron presintiendo la despedida.
_ Lourdes, no soporto verte llorar. ¿Qué sucede?
_ Se acabó Rafael, terminamos _ logró decir entre lágrimas.
_ ¿Cómo? ¿Por qué? Yo tengo todo resuelto, hoy mismo nos fugamos y ¡al diablo con todos! _ se exasperó.
_ Imposible Rafael, mi abuela se moriría de pena. ¿No te das cuenta que nuestro amor daña a los que nos rodean? _ trató de convencerlo.
_ ¡Tonterías! Luchemos, Lourdes,¿acaso no me quieres?_ se desesperó.
_ Sabes que sí, pero no puedo anteponer mis sentimientos al dolor de las personas que siempre velaron por mí
_ ¿Y yo?.¿Te importo yo? _ el mal genio de Rafael se encendió.
_ Entiéndeme Rafael, no quiero fugarme, no quiero hacer sufrir a mi abuela....
_ Pero a mí sí, a mí me haces sufrir; me matas, Lourdes. Eres una niña caprichosa y consentida, incapaz de arriesgar su seguridad. ¡Has jugado conmigo!_ le gritó resentido.
_ ¡No es verdad!¡No es verdad!
_ Reconócelo, te burlaste de mí.. Me engañaste Lourdes. ¿Te has divertido jugando al amor con este pobre tonto? ¡Contesta! _ la tomó por los hombros y la sacudió con violencia. Ella no se resistió, estaba destrozada. No podía confesar la verdad. La vida de su tío dependía de ella.
_ Tienes razón. Yo, ¿enredada con un sucio mazorquero? ¡Que ridículo! _ Lourdes se odió por herirlo.
_ ¡Maldita! Estaba dispuesto a decepcionar a mi padrino, a abandonar a mamita Pancha así enferma como está, y todo por ti...una bastarda que desprecia a un mazorquero.
_¿Qué dices Rafael? ¿Una bastarda? Yo no soy bastarda, es una vil mentira _ se indignó.
_ ¿Mentira? Todas las damitas de la aristocracia porteña lo saben y murmuran a tu espalda. Se burlan de ti,como tú te has burlado de mí. ¿Por qué no le preguntas a tu adorada abuela quién fue tu padre? _ le escupió despechado.
_ ¡Cállate, por favor, cállate!
Lourdes contuvo las lágrimas con desesperación. Debía mostrarse fuerte, cuando en realidad se estaba desangrando.
_ Vete Rafael, ya nada existe entre nosotros.
Ciego de ira dio media vuelta y abandonó la casa.
Sola, escuchó el trote acompasado de Moro alejándose por las calles desiertas.
Sola, lloró con amargura.
Sola, se despidió del hombre de su vida...