sábado, 2 de abril de 2016

CAMINO DE SANGRE Y...ROSAS, Cap 39

Montevideo, 3 de Marzo de 1848 

Estimado Rafael:
                         ¡Que alegría saber que están sanos y salvos bajo el amparo de un país hermano.
Mercedes me mantuvo al tanto del arriesgado itinerario que emprendieron.
También estoy notificado de la grata novedad, el embarazo de Lourdes. ¡Cuánto me gustaría abrazarla como cuando era una niñita rebelde y traviesa!, aunque debo admitir, que muy simpática y compradora. ¡Mi dulce Lourdes!
Uno de los motivos por el cual le escribo, es para agradecerle la manera en que puso en riesgo su vida por salvar la mía. Perdone la parquedad y la desconfianza con que lo traté por ese entonces, es que venía atrozmente golpeado por el destino, y usted, mi amigo, era el ahijado de mi peor enemigo. Espero me entienda y disculpe.
El otro motivo es una propuesta. Estoy trabajando en el periódico "El Nacional" de Montevideo, donde colabora Echeverría, otro de los tantos exiliados.
Sería para mí un honor que se uniera a nosotros para vapulear desde aquí la gestión infame de Juan Manuel de Rosas.
El país está viviendo una macabra pesadilla que debe terminar de una vez por todas. Un nuevo partido debe germinar en medio de semejante caos para hallar una solución pacífica a nuestros problemas sociales. Este nuevo partido debe ser representado por las jóvenes generaciones y cuya única fórmula sea: "Mayo, Progreso y Democracia".
Este es el pensamiento unánime de los que hemos sido exiliados y aspiramos a retornar a una Patria limpia de réprobos.
Usted,  Rafael, es parte de esa sangre nueva que tiene en las manos la posibilidad de este cambio radical.
Únase a Echeverría, a Mármol y a un servidor en esta gesta. Sarmiento, desde Chile, hace lo suyo.
Este es el momento oportuno para presionar desde el exterior, alentando a Urquiza para que tome la decisión de enfrentarse al gobierno de Buenos Aires. Sus desavenencias con Rosas se van acumulando desde 1842. Nos hemos enterado que ha comenzado a pertrecharse con el fin de enfrentar a las fuerzas oficialistas.
Conociendo su espíritu indómito, presumo que si el enfrentamiento se cristaliza, usted querrá ser uno de los ejes en las líneas del ejército de Urquiza, Gobernador de Entre Ríos,
Si opta por aceptar mi proposición, me permito aconsejarle que no lo comente con Lourdes. Ya sabemos como son las mujeres, se angustian por todo y lejos de mí provocar sufrimiento alguno a mi sobrina.
Me imagino que para usted será un engorro lanzarse a una nueva travesía estando Lourdes con un embarazo adelantado. Sin embargo, son tantas las ansias que tengo de tenerlos junto a mí...
Le sugiero navegar por el río Uruguay hasta Montevideo. El viaje será tedioso, pero cómodo.
Le confieso, Urquiza ya lo considera su aliado.
Adjunto a esta misiva, otra para Lourdes, obviando por supuesto, mi propuesta a su participación activa en la revolución para derrocar a Rosas. De enterarse, pondría el grito en el cielo y a ninguno de los dos nos conviene. Ella está en contra del derramamiento de sangre. Lamentablemente, nosotros sabemos que el país está en un encrucijada y el combate es la única opción para lograr nuestros objetivos.
Espero cuanto antes su respuesta. Vea la forma de convencer a mi sobrina para emprender un nuevo viaje, quizá tentándola con la presencia de Mercedes en el momento del parto. Mi hermana no tiene impedimentos para cruzar el Plata. Como se dará cuenta estoy ansioso por reunirme con ustedes, mi familia. Aquí, aunque rodeado de buenos amigos, me siento muy solo. Un abrazo.
Lorenzo Escalante.

P.D.: Hay novedades acerca del escandalete de la O'Gorman y el cura con el que huyó. Los encontraron en Corrientes. Un sacerdote irlandés los denunció y los arrestaron. Según dicen los chismosos, ella negó haber sido violada y afirmó descaradamente haber sido la iniciadora del romance y la ideóloga de la fuga. Están detenidos en Santos Lugares. De sólo pronunciar el nombre se me eriza la piel, malos recuerdos. Se rumorea que serán fusilados, y ...¡Camila está embarazada! Otro grano de arena que contribuirá a la caída del tirano.

CAMINO DE SANGRE Y...ROSAS, Cap 38

"Y voy por la senda voceando el encanto
 y de dicha alterno sonrisa con el llanto
 y bajo el milagro de mi encantamiento
 se aroman de rosas las alas del viento".      Juana de Ibarbourou


El verano se despedía y Margarita contuvo el llanto, que rebelde, pugnaba por manifestarse. Se había acostumbrado a la presencia de la joven pareja, siempre felices a pesar de estar signados por la persecución.
Ese día, durante la cena, celebrarían la compra de la casa de Lourdes y Rafael, la casa que sería testigo de un nuevo despertar preñado de esperanza y anhelos.
Sentados bajo el parral, disfrutando de un delicioso zumo de naranjas y guayaba, Margarita por primera vez les contó su historia. Se sentía ligada a ellos, el sufrimiento y la abnegación, también la habían acompañado a lo largo de su vida. Por eso mismo, no se resistió a la curiosidad de Lourdes.
_ Doña Margarita, ¿nunca se casó?_ le intrigaba que una mujer bella y de espíritu generoso estuviera sola.
_ Nunca. Amo mi independencia. Las mujeres vivimos sometidas, primero a nuestro padre y luego al marido. Si deseamos realizar cualquier emprendimiento, necesitamos la autorización de nuestro marido por escrito y ante un escribano. No querida, así estoy muy bien. Mis hermanos intentaron mandonearme y les aseguro, les fue terrible. A mí nadie me da órdenes, soy mi ama y señora. Me parezco a mi madre, frontal y de voluntad firme. Los hombres están acostumbrados a que nosotras agachemos la cabeza y digamos sí en todo momento.Eso no va conmigo. Yo tengo cerebro y lo uso.
_ Su madre es una leyenda. Debe estar muy orgullosa de ella, ¿verdad? _ Rafael, cohibido por el discurso vehemente de la mujer, intentó pasar a un tema menos espinoso.
_ ¡Ay Rafael! Cuando menciono a mi madre se me hace un nudo en la garganta. La noche que falleció, dormimos tomadas de la mano. Ustedes dirán que estoy loca, pero esa madrugada algo me despertó, la miré y ya no respiraba. Creo que ella me despertó con un beso de despedida. Mi madre, tan valiente y honorable. Siempre siguió de cerca a mi padre en la Guerra de la Independencia. Cosió
uniformes, abrió la despensa para alimentar a los combatientes...introdujo secretamente en la ciudad pasquines y proclamas revolucionarias. ¡Pobrecita, cuantas penalidades sufrió!
_ La abuela me contó que por milagro se salvó de ser víctima del holocausto de Coronilla.
_ Mi madre, sí, pero las otra doce mujeres ¡no! Doce valerosas mujeres lideradas por Manuela Gandarillas, ciega ella.
_ ¿Ciega? _ gritaron indignados.
_Manuela era ciega pero arrojada como ninguna. "Si no hay hombres para defender a la Patria, acá estamos nosotras", no se cansaba de arengar a sus compañeras. Doce mujeres audaces ejecutadas en la horca.
_ ¡Cuánta injusticia!_ maldijo Lourdes.
_ Las mártires de la Coronilla son mi ejemplo _ afirmó severamente Margarita.
_ Señoras, propongo un brindis por las mujeres de gran entereza que luchan por sus propósitos sin amedrentarse... Y por ustedes dos que son sin lugar a dudas, la prolongación de tanta intrepidez y coraje _ sentenció orgulloso Rafael.
_ Y por ti mi amor, que has renegado de todo afecto por ser fiel a tus ideales...
_ Y a este sentimiento profundo que tú despiertas en mí y que me cala los huesos _la abrazó besándola con ardor.
Margarita, sin intimidarse, selló el brindis diciendo:
_ Y yo brindo por ustedes, que en este bendito país puedan vivir en paz y en abundancia, junto a todos los hijos que el Señor tenga planeado regalarles.
Entre sonrisas y lágrimas, chocaron las copas deseosos de un futuro fecundo y luminoso.
_ Bueno, bueno, basta ya de tanto sentimentalismo _ dijo disimulando su emoción Margarita _ Rafael, ¿aceptó el puesto de maestro que le ofreció don Teofilo? _ se refería al intendente de Cochabamba.
_ Efectivamente, y esa es otra razón por la que le estaré eternamente agradecido doña Margarita. Sé que fue usted la que intercedió por mí ante el señor intendente.
_ Tonterías, usted esta capacitado para el puesto y eso es todo....Y la casa que han comprado...
_ Me encantó y no está lejos de aquí. Así que me tendrá fastidiándola por las tardes - agregó eufórica Lourdes.
_ Será un placer para mí jovencita _ dijo aliviada Margarita.
Más tarde, ya en el dormitorio, Lourdes se desnudó lentamente extasiando a Rafael. El, hipnotizado por el erotismo de su mujer, tomó aceite esencial de lavanda de un frasco de cristal y comenzó a deslizar sus manos por la piel amada. Caricias aromáticas y besos de néctar, los transportaron a un paraíso de placer mágico.


 

viernes, 1 de abril de 2016

CAMINO DE SANGRE Y...ROSAS, Cap 37

"Dame la mano y danzaremos
 dame la mano y me amarás.
 Como una sola flor seremos
 como una flor y nada más". Alfonsina Storni.


"¡Salta, que maravilla Señor!", pensó embelesada Lourdes olvidándose por un instante del temor a ser sorprendidos nuevamente por los espías de Cuitiño.
Espectaculares valles de verdes intensos, turbulentos ríos, quebradas talladas por la erosión del viento desde tiempos inmemoriales...En Salta la Naturaleza era un canto a la belleza en su máxima expresión.
Las mulas, tercas pero tenaces, los condujeron por laderas, atravesando densos bosques de algarrobos y pasando por  numerosos pueblitos seductores de costumbres milenarias. Los habitantes, afables y hospitalarios, les brindaron refugio y compañía.
Refugiados en una simple choza de ladrillos de barro rojizo, sentían como si estuvieran en el más espléndido castillo medieval.
El melodioso canto de los grillos estimulado por la sensual luz de la luna, los sumergió en una anhelada danza de placer desprovista de inhibiciones. Se amaron con desesperación.
_ Lourdes, tu cuerpo me enciende, trastorna mis sentidos. Deslizarme sobre tu piel de plata es mi mayor deleite _ se lo murmuró al oído mientras sus manos inquietas la recorrían buscando el néctar que amaba beber.
El Paraíso duró poco, el tiempo tirano les impelía a continuar la marcha. No debían retrasarse, sus vidas estaban en juego. En Bolivia hallarían la paz y la seguridad.
Continuaron su marcha atravesando cerros y cañadas. Los cardones, como fantasmas se alzaban altos y erguidos en las laderas, impresionado a Lourdes.
_ No temas mi amor, son sólo cactus gigantes _ la animó con ternura Rafael.
Cuando por fin avistaron la ciudad de Cochabamba, un grito de dolor le heló la sangre a Rafael. Desmontó apabullado de Moro, que corcoveó asustado debido a la frenada intempestiva. Se acercó a Lourdes tomando las riendas de la mula que la cargaba.
_ ¿Qué sucede querida?
Ella, con la frente perlada de sudor apenas pudo responder.
_ Una...una puntada...me atravesó el vientre. ¡Ay, otra vez! _ lo que había comenzado como una molestia terminó convirtiéndose en suplicio.
_ Tranquila, ya casi llegamos.
Tomaron por la calle Santa Teresa que desembocaba directamente en la casa de Margarita Arce, amiga de la abuela de Lourdes. La edificación, de típica influencia hispana, se situaba frente a la Plaza Mayor.
Con sumo cuidado bajó a Lourdes de la mula y la cargó hasta la entrada de la casa. No fue necesario llamar, una morenita quinceañera estaba en la puerta y con con cara de susto los hizo pasar sin preguntas.
Rafael vociferó pidiendo un médico. Margarita, alertada por el revuelo, abandonó el bordado y se asomó al zaguán.
_ ¿Por qué tanto barullo? _ protestó.
_ Soy Rafael, doña Margarita. Perdone mi falta de modales, pero mi esposa no se encuentra bien. _ expresó con la voz estrangulada por la angustia.
_ ¡Mi buen Dios! ¡Lourdes, pequeña! Adelante, adelante. Llévala al dormitorio que está al fondo del pasillo. ¡Vamos!¡Sígueme!_ corrió delante de ellos tan asustada como Rafael. "¡Mi buen Dios, si está en estado de buena esperanza!", pensó con preocupación.
Una vez acomodada Lourdes, Rafael controlando sus nervios, se presentó como correspondía..
_ Perdón por la forma en que irrumpimos en su casa doña Margarita, es que estoy desesperado _ dijo mesándose el cabello.
_ Calma hijo, hace días que los esperamos. Mecha no me comentó sobre el embarazo _ afirmó desconcertada.
_ Ella todavía no lo sabe.
_ Bueno, ahora urge enviar por el doctor. ¡Dorotea! _ llamó a la negrita _ Corre hasta la casa del doctor Orondo y dile que venga lo antes posible.
Dorotea, ni lerda ni perezosa, salió disparada.
Lourdes dormía, las contracciones se habían detenido, pero continuaba pálida como la cera.
Rafael, sentado a su lado, humedecía la frente con paños perfumados.
Margarita caminaba de un lado a otro de la galería esperando al médico. "¡Cuanto demora, mi buen Dios!"
Sintió tremenda ganas de zamarrearlo cuando lo vio llegar con paso cansino. Lo hizo entrar a los empujones. Rafael los observaba boquiabierto.
_ Siempre apurada doña Margarita..._ se quejó el médico.
_ Y usted siempre lerdo mi estimado doctor Orondo. Esta señora reclama su atención con urgencia.¡Apúrese, mi buen Dios!.
_ Si ambos pudiera retirarse, me harían un grandísimo favor _ los miró con recelo.
Rafael se retiró refunfuñando, Margarita lo siguió pisándole los talones.
_ Rafael, no te asustes por el trato que mantenemos con el doctor, es que nos conocemos de niños, nos agrada buscar gresca. Te aseguro que es un profesional eficiente.
El diagnóstico del doctor no se hizo esperar y fue alentador. El corazón de Rafael comenzó a latir nuevamente.
_ El cansancio y el esfuerzo realizado en su estado en este viaje agobiante, permitame decirle, ha sido una imprudencia garrafal. El malestar sufrido por la señora, fue la consecuencia de ese desatino _ dijo molesto.
_ Lo sé doctor. No tuvimos opción, nuestras vidas estaban en juego. Debíamos huir de Argentina. La Mazorca nos tenía en la mira, aún hoy corremos peligro.
_ Lo entiendo hijo, lo entiendo. La señora necesita descansar y alimentarse adecuadamente, recobrar energía. No hay hemorragia y el niño se mueve. Ahora ocúpese de usted, coma y descanse, ella lo requiere fuerte y optimista. La señora dormirá un buen rato. Le di de beber una infusión de manzanilla y flores de azahar, eso la relajará. Mañana volveré. Buenas noches.
Rafael, obediente, siguió al pie de la letra los consejos del doctor Orondo.
Luego de una semana de reposo, Lourdes comenzó a pasear durante las mañanas por el vecindario, siempre acompañada por Rafael.
Acostumbraban tomar por la calle principal y caminaban hasta el templo San Juan de Dios. Se aventuraban por la zona de pulperías y establecimiento comerciales, donde curioseaban los variopintos productos que ofrecían a la clientela: velas, carbón, remedios, bebidas...
Las calles empedradas y alumbradas por faroles a querosén, los invitaban a descubrir un nuevo mundo, tan distinto  a su querido Buenos Aires al que añoraban hasta las lágrimas.
Una tarde, queriendo sorprender a Lourdes con un obsequio, Rafael recorrió la avenida del Quitasol por indicación de Margarita. Allí podía encontrar sombrillas, que por su belleza y elegancia,  dejaban sin aliento a cualquier mujer. Le compró una de encaje blanco que Lourdes lució encantada bajo el sol bolivariano.
Cierta noche, Rafael la sorprendió entonando una melodía dulce y amorosa mientras acariciaba su vientre abultado. "Esta nana me la cantaba de pequeña mi abuela para que me durmiera", le dijo sonriendo al verse descubierta.
_ Sabes, Rafa, así como mi madre tenía la certeza que tendría una niña, yo estoy segura que será un niño fuerte y hermoso, parecido a su padre, ¿verdad que no estoy equivocada, tesorito? _ como respuesta obtuvo unas cuantas "pataditas" que les provocó risa.
Parecía que la felicidad se había instalado definitivamente entre ellos.



jueves, 31 de marzo de 2016

CAMINO DE SANGRE Y...ROSAS, Cap 36

"¿Cómo decir este deseo del alma?
 Un deseo divino me devora;
 pretendo hablar, pero se rompe y llora
 esto que llevo adentro y no se calma".  Alfonsina Storni



Rafael abrió lentamente los ojos. Allí estaba Lourdes, dormida a su lado, más bella que nunca.
Extendió el brazo y con delicadeza enredó en sus dedos los caprichosos rizos dorados de su mujer.
"Adoro tu cabello rebelde, tu piel...suave y lustrosa. ¡Que bien hueles, amor! Tu fragancia a rosas me embriaga y no hay para mi mejor refugio en el mundo que tu cuerpo".
Con un movimiento rápido, que le costó una ligera puntada de dolor en la herida, se apropió de la boca carnosa de la joven. Un beso profundo, anhelante, calmó su sed.
Lourdes despertó feliz, respondiendo con igual pasión.
_ Rafa, debemos tener cuidado. La herida se puede abrir.
Con otro beso, ahogó sus protestas. El sonido de un golpe los interrumpió.
_ Debe ser Chaya con tu medicina _ Lourdes se apresuró en abrir la puerta.
Bajita, de cabellos plateados sujetos en una sola trenza que le llegaba más allá de la cintura. La expresión de su rostro ajado por los años, transmitía una sensación de bienestar contagioso.
Rafael intentó agradecer sus atenciones, pero ella se llevó el dedo índice a los labios indicándole silencio. Sus manos pequeñas, callosas y diestras, lo trataron con dulzura. Con sumo cuidado lavó la herida con agua de cola de caballo, cubriéndola luego con hojas molidas de llantén y miel de abejas.
Al concluir, le dirigió una mirada penetrante y sagaz ; luego les sonrió y desapareció.
_ Extraña mujer _ reflexionó Rafael.
_ Cierto, pero muy sabia. Gracias a sus tónicos la fiebre ha desaparecido y ya no existe peligro de infección.
Al rato hizo su aparición doña Agustina.
_ Me acaba de comentar Chaya que se siente mucho mejor don Rafael.
_ Así es. Doña Agustina no tengo palabras para agradecer lo que ha hecho por nosotros.
_ Por favor, ¿ acaso no dicen los Evangelios que se debe auxiliar al prójimo que está en dificultades?
_ Sí, pero pocos lo hacen _ replicó Lourdes.
_ Lo importante es que se está recuperando. El doctor Balbuena se alegrará con la noticia. Probablemente esta noche pase a visitarlos. Mi marido tuvo que salir de urgencia debido a unos inconvenientes que surgieron en la venta del ganado, pero me dejo dicho que se sintieran como en su propia casa. Sólo espero que el bochinche de mis hijos no les moleste demasiado. _ se excusó.
_ Rafa, doña Agustina es madre de seis muchachitos adorables _ le informó Lourdes _ Mi preferido es Julito, tan dulce e inteligente...y sólo tiene tres años.
_ Julio es un amor. Con Segundo, mi marido, lo apodamos "zorrito" por su astucia. Siempre sale airoso de sus travesuras _  afirmó orgullosa.
_ La otra tarde se colgó de mi cuello y me estampó un pegajoso beso de chocolate _ se rió Lourdes.
_ ¡Uy!, el chocolate es su golosina preferida...Bueno no los aburro más hablando de mis hijos. Ya mismo les traigo la cena. Supongo que querrán comer a solas o me equivoco..._con picardía les guiñó un ojo, perdiéndose en un frufrú de sedas.
Alrededor de las diez de la noche, el doctor Balbuena pasó a controlar al convaleciente.
_ Muchacho, me alegra verlo rozagante.
_ Gracias doctor, sin su intervención ya estaría del otro lado.
_ Y gracias a Chaya. No se olvide de Chaya. Aunque le sorprenda, yo aprendí mucho de ella. Me enseñó el poder curativo de las plantas y eso es sumamente valioso. Le parecera extraño, pero Chaya y el doctor Pasteur son mis dos grandes referentes. Rara combinación, ¿no?
_ No me sorprende, estoy admirada de su sapiencia en el arte de curar.
_ Lourdes es una fiel admiradora de Chaya, doctor.
_ Hace bien en serlo señora. Conocí a Chaya en esta casa hace veinte años, y desde entonces siempre le pido consejo cuando estoy perdido en el tratamiento de algún paciente.
_ Doctor, ¿cuándo podemos partir? El tiempo nos apremia, nos urge llegar a Bolivia y además, no deseamos poner en peligro a esta familia generosa _ se preocupó Rafael.
_ Estoy al tanto de la situación. Doña Agustina me lo ha comentado. La herida debe cicatrizar, debemos evitar cualquier complicación. Deberán esperar una semana aproximadamente._ les recomendó.
_ ¿Tanto? _ se impacientó Rafael.
_ Sí, piense en su mujer, ella también necesita descansar. El tremendo susto que ha vivido la ha agotado. Súmele a eso el embarazo...¡de ninguna manera!, nada de adelantar la partida _ con firmeza
dio por finalizada la discusión.
La convalecencia resultó un recreo de mimos y atenciones. Lourdes y Chaya se esmeraron en alimentarlo para que recobrara las fuerzas, Esa india arisca, que por momentos le recordaba a su mamita Pancha, terminó robándole el corazón.
Chaya, siempre silenciosa, el día de la despedida se mostró tierna y cariñosa con la pareja que cuidó como si hubiesen sido sus hijos más queridos.
_ Lourdes, esta pomada es pa' que se la apliqués por las noches sobre la cicatriz, así se evitará la tirantez de la piel. Y este presente es pa' vos _ le entregó una pequeña luna de plata
que pendía de un cordel de cuero _ Es Killa, la luna, un talismán que protegerá tu embarazo. Inti, el sol, y Killa, los amantes unidos a pesar de la adversidad. Nunca te separes de él, te librará de todo mal.
Lourdes la abrazó emocionada.
Doña Agustina los acompañó hasta la tranquera y desde allí los despidió llorosa, escoltada por su numerosa prole.

martes, 29 de marzo de 2016

CAMINO DE SANGRE Y...ROSAS, Cap 35

"Algún día te escribiré un poema
 que se limite a pasar los dedos
 por tu piel y que convierta
 en palabras tu mirada".  Darío Jaramillo



Un centenar de agujas le perforaban la cabeza. "¿A qué nueva tortura me están sometiendo?¿Es que mi padrino ha logrado capturarnos al fin?". Rafael abrió lentamente los ojos. Le pareció ver entre brumas una vela solitaria que arrojaba una tenue luz sobre una habitación desconocida.
"¿Dónde estoy?...¡Lourdes!", se desesperó.
_ ¡Lourdes! _ la llamó angustiado. Cada vez que emitía una palabra, su cabeza estallaba. Al intentar incorporarse, un fuego abrasador lo quemó por dentro. Con suma cautela se recostó nuevamente. El dolor era insoportable. "¿Qué me sucede?", entonces recordó, "¡Santa Coloma, hijo de puta!"
_ ¡Lourdes!_ repitió casi con delirio.
La puerta del dormitorio se abrió de repente y Lourdes corrió a abrazarlo.
_ ¡Rafa!, ¡despertaste! _ sus manos volaron hacia la frente del convaleciente. Sin fiebre, respiró aliviada.
_ ¿Dónde estamos?¿Cómo llegamos a este lugar?_ se inquietó.
_ Si me prometes tranquilizarte, te lo cuento todo _ lo besó en los labios, un beso que a pesar de ellos mismos se profundizó encendiendo sus sentidos. Lourdes se forzó a separase, él se lo impidió.
_ La debilidad que siento no me impide desearte _ Lourdes sonrió complacida ante la declaración de su hombre._ Vamos, cuéntame que sucedió.
Lourdes ubicó la mecedora de algarrobo cerca de la cabecera de la cama. Una cálida pesadez se apoderó de su cuerpo, vapuleado por el trajín del viaje y de los malestares propios del embarazo. A pesar de las angustias sufridas, era inmensamente feliz. Rafael se estaba recuperando y en su vientre, acunaba al hijo de ambos.
Con cierto reparo rememoró las últimas vivencias..."Aún se me hiela la sangre al recordar aquella trágica noche. Rafael, estabas tirado en el barro y desangrándote. Creí morir, no sabía como ayudarte. Sola en medio de la nada. Y cuando toda esperanza se desvanecía, aparecieron esos cuatro hombres...cuatro peones de una finca cercana que estaban persiguiendo a un puma que hacía desmanes en el ganado. Al principio puse reparos a su solidaridad, todavía temblaba pensando en el encuentro con Santa Coloma, pero luego al darme cuenta de la sinceridad de su preocupación, permití que te subieran a una carreta. Lo hicieron con tanta delicadeza que me sorprendió. Te acomodaron sobre un colchón de pieles de oveja. Luego de un corto trayecto llegamos a "El Vizcacheral", nombre de esta finca. Sus propietarios se apellidan Roca. Tomamos por un sendero custodiado por frondosos nogales y cedros cubiertos de orquídeas. Al llegar al portón principal, los peones te apearon, y a través de una larga galería te ubicaron en esta habitación. Ni bien lo hicieron apareció una mujer de mediana edad, delgada, de ojos oscuros al igual que su cabello. Su tono de voz reveló inquietud al verme desolada. Se me acercó y me abrazó.
_ Soy Agustina Paz y mi marido es el coronel Segundo Roca. Haremos todo lo que esté a nuestro alcance para que tu marido se recupere.
_ Se lo agradezco inmensamente señora. Mi nombre es Lourdes Aguirrezabala y mi marido es Rafael Cuitiño._ conseguí explicar.
_ Cuéntame que les ocurrió_ se la notaba preocupada y curiosa.
_ Rafael desertó de La Mazorca. Somos prófugos, señora. Uno de los principales oficiales Rosas nos halló en un paraje cercano. Se trabaron en una pelea y el mazorquero lo hirió salvajemente.
Doña Agustina me serenó con ternura de madre y mandó a llamar al doctor Balbuena.
Sabes Rafa, su apariencia física me alarmó. Calvo, obeso, bizco, desaliñado. Cuando entró en el dormitorio no saludó. Se dedicó exclusivamente a ti, retiró las vendas y evaluó la gravedad de la herida.
Lo asiste una india, vieja y bajita, que llenó de agua una jofaina, donde el doctor se lavó concienzudamente las manos antes de revisarte.
_ ¡Usted! _ me llamó de forma antipática _ Dele de beber este jugo de moras que preparó Chaya. Es anestésico. Lo ayudará a soportar el dolor cuando lo suture.
_ ¿Quién es Chaya? _ la interrumpió Rafael.
_ La india. Te juro que lo odié cuando me ordenó de mala manera que te diere ese líquido oscuro. Por ti no le conteste y obedecí. Con gran esfuerzo logré que te tomaras el jugo.
Rafael rió divertido.
_ A mi no me causó ninguna gracia y menos cuando presencié como te suturaba con una aguja delgada. Tú estabas adormilado y en ningún momento te quejaste, en cambio yo...
_ ¿Qué te ocurrió Lourdes?_ se perturbó.
_ Casi me desmayo_ susurró.
_ ¡Dios mío, Lourdes! Y yo aquí postrado _ se lamentó.
_ ¡Por favor Rafa! Es normal en las embarazadas desmayarse y más, cuando presencian como cosen a su marido_ intentó dar un toque de humor a la situación aunque no convenció a Rafael.
Tomados de la mano, Lourdes continuó:
_Cuando terminó de suturar te dejó la herida abierta para que drenara el pus, eso me explicó después. Chaya te aplicó una cataplasma que preparó con yema de huevo, aceite de rosas y teberinto. Finalmente el doctor te vendó y ordenó a la india que te vigilara. "Chaya, le dijo, mantén la herida limpia. Realiza la cura cada tres días y cuando despierte que beba el depurativo de la sangre. Si levanta fiebre, una cucharadita de esencia de sauce llorón. Bueno, no sé para que te explico si tú sabes que hacer mejor que yo." Parece que Chaya es una curandera muy afamada entre los suyos.
Para mi sorpresa, el ogro se transformó en ángel guardián. El doctor Balbuena, con una gentileza extrema me dijo: "No llore mujer, su marido se pondrá bien. No ha sido una herida profunda". Me tomó el pulso y le pidió a Chaya que me preparara una tisana de tilo.
Eso fue todo lo que ocurrió mi amor. Ahora estamos a salvo y lo único que importa es que descanses y te recuperes. Duerme querido, duerme. No me apartaré de tu lado. Duerme.
Bajo el hechizo de la melodiosa voz de su mujer, Rafael concilió un sueño profundo y sereno.