miércoles, 22 de junio de 2016

ALAS PARA UNA ILUSION, CAP 20

"Créeme, en tu corazón brilla la estrella de tu destino".  Schiller



Lupe creía flotar sobre una alfombra encantada de los cuentos de "Las mil y una noches". Se sentía como una princesa admirada y codiciada. Todas las miradas estaban fijas en ella, y ella lo disfrutaba.
Se atrevió a mirarlo, como nunca antes lo había hecho, con desparpajo y picardía. Y él, a pesar del enojo, le sonrió con placer. El corazón de Lupe se derritió ante el magnetismo de esos ojos fieros y sensuales.
El la deseó y sus pensamientos lo condujeron por derroteros eróticos que no pudo controlar a pesar de estar rodeado por tanta gente inoportuna. "Me gustaría raptarla y besar cada centímetro de su piel hasta saciar mi lujuria", pensó tratando de dominar su intempestiva excitación.
Terminó de bajar las escaleras tomada de la mano gentil de Arturo que la observaba arrobado.
Las luces del salón creaban un aura mágica en torno a Lupe. "Mi hechicera", se repitió Arturo mientras le besaba con delicadeza la mano bajo la atenta mirada de Ana y Renzo.
El aplauso de los invitados la trajo a la realidad. Soltó la mano de Arturo y corrió a abrazar a Ana, su maravillosa protectora, a ella le debía el sueño fantástico que estaba viviendo.
Ana invitó a un brindis. "Por esta bella jovencita, que la vida la colme de bendiciones y que la felicidad sea su más fiel compañera".
Todos levantaron sus copas de burbujeante champagne uniéndose al deseo de la anfitriona.
Ante la sorpresa de todos, la orquesta por una señal de Renzo, comenzó a desgranar un tango desenfadado. El joven tomó intempestivamente a Lupe por la cintura y comenzaron a danzar en medio de la pista provocando la admiración de los presentes. Lupe se movía con gracia pegando su cuerpo al de Renzo. El cantante, con tono compadrito, interpretaba:
"Decí por Dios, que me has dao
 que estoy tan cambiao
 ¡no sé más quien soy!
 El malevaje, extrañao
 me mira sin comprender.
 Me ve perdiendo el cartel
 de guapo, que ayer
 brillaba en acción.
 No ves que estoy embretao
 vencido por tu corazón".
Renzo, al oído le repetía la letra y Lupe sentía que su corazón explotaba.
_ Mas tarde debo decirte algo muy importante_ le susurró.
_ ¿Qué? _ se impacientó Lupe.
_ Ya lo sabrás, dulce, ya lo sabrás.
Arturo, al finalizar la pieza, le arrebató la compañera a su hermano.
_ Es mi turno _ afirmó mientras la melodía y la letra de otro tango se volvía romántica.
Al alejarse Renzo enfurruñado, Arturo con una amplia sonrisa de satisfacción le confesó:
_ Este tango de Gardel lo he elegido especialmente para ti.
Lupe, ruborizada, prestó especial atención.
"La noche que me quieras
 Desde el azul del cielo
 Las estrellas celosas
 Nos miraran pasar
 Y un rayo misterioso
 Hará nido en tu pelo
 Luciérnagas curiosas que verán
 Que eres mi consuelo".
Lupe estaba desconcertada, dos lágrimas corrieron por sus mejillas. Intentó ocultarlas, pero no pudo.
_ ¿Por qué lloras hermosa? ¿Acaso no te ha gustado mi dedicatoria? _ se preocupó.
_ Muchísimo, son palabras tan bellas...
_ Esos sentimientos despiertas en mí, Lupe. Te amo _ soltó repentinamente dejándola paralizada.
Con discreción la apartó de la pista de baile y la llevó a la terraza. Ella lo siguió dócilmente, pero con el alma en erupción.
_ Mira, esto es para ti _ del bolsillo del saco extrajo una caja de terciopelo negro.
Con manos temblorosas, Lupe consiguió abrirla.
_ Es bellísimo _ apenas podía hablar, las palabras atragantadas por el desconcierto.
_ Es un llamador de ángeles _ con suma delicadeza le colocó el colgante de plata alrededor del cuello. Aspiró con placer su exquisito perfume. Quiso detenerse en un beso, pero se contuvo. "No debo asustarla", pensó.
_ ¿Un llamador de ángeles?
_ Así se le llama a esta esfera de plata. Cuenta la leyenda que cuando al comienzo de los tiempos,  los hombres pecaron, los ángeles les obsequiaron este amuleto para poder seguir en contacto con ellos y brindarles su protección.
Lupe escuchaba embelesada.
_ Quiero que lo conserves para que tu Angel de la Guarda venga siempre en tu auxilio y nunca te desampare. Eres mi tesoro más preciado Lupe. ¿ Tú me amas?_ le preguntó sin rodeos.
_ Arturo...este último tiempo he aprendido a quererte y a respetarte. Me honra tu sentimiento pero...
_ No me amas _ terminó la frase con tristeza.
_ Te quiero como a un hermano, eres tan bueno conmigo y con Lina. Has cambiado tanto, ya no eres cruel y altanero con nosotras...
_ He cambiado por amor a ti, Lupe, sólo por ti _ dijo acongojado_ Dime con sinceridad, tu corazón pertenece a Renzo, ¿verdad?
Lupe bajo la vista y permaneció en silencio.
_ Siempre te amaré pequeña y quiero que sepas que siempre estaré a tu lado. Mi mayor deseo es que seas feliz. Espero que Renzo sea merecedor de tu amor, sino se las verá conmigo.
La besó dulcemente sobre los labios dejándola sola y aturdida en la terraza, iluminada por las estrellas y arrullada por un coro de grillos.
Renzo, al ver a su hermano entrar cabizbajo al salón, respiró aliviado y fue presuroso al encuentro de la joven.
La halló pensativa, apoyada en la balustrada de piedra.
_ Lupe _ la llamó con ternura.
Ella se dio vuelta lentamente y lo enfrentó con los ojos llenos de lágrimas.
_ No llores, ya has llorado suficiente. La vida ha sido muy dura contigo y yo he contribuido a ello. No te imaginas lo arrepentido que estoy, ¡perdóname por favor!
Ella, etérea bajo la luz de la luna, le apoyò un dedo sobre la boca, instándolo a no lamentarse.
Él le besó el dedo y luego atrapó su boca en un beso enardecido.
_ Te amo
_ Te amo _ logró decir ella, y "el llamador de ángeles"cayó de su mano sobre las heladas baldosas de mármol.