viernes, 12 de mayo de 2017

UN NUEVO AMANECER, Cap.22

"No brillaba ninguna chispa de locura en sus ojos ni desfiguraba su rostro ninguna mueca de demencia. Su estado de ánimo era claro y alegre...Parecía muy inocente, como cualquier hombre feliz".  Patrick Süskind

Amelia, desde la ventana que daba a la calle, lo vio llegar. Se lo veía radiante, apuesto...imponente. El tibio sol de otoño resaltaba sus recias facciones; los ojos, como dos carbones encendidos, transmitían satisfacción. Por un breve instante lo deseó. Su pensamiento la escandalizó. "Estás loca", se censuró aunque un hormigueo febril le recorrió el vientre intensificándose en su sexo.
Un recuerdo lejano tomó cuerpo en su memoria. Una noche, cuando estaba despertando a la sexualidad, entró a hurtadillas en la alcoba de su hermano. Era verano y él dormía desnudo. Se detuvo junto a la cama y lo observó con curiosidad. Imanol estaba de costado, su sexo oculto; pero de repente se puso de espaldas y ella pudo admirar el pene erecto en toda su majestuosidad. Anonadada no podía despegar la mirada. Un cosquilleo ardiente anidó entre sus piernas experimentando la apremiante necesidad de tocar, de frotar su vulva. Así lo hizo hasta lograr un orgasmo. Ahogó, por miedo y vergüenza, el grito culminante. Se retiró lentamente, evitando hacer ruido; su hermano no debía despertar...y no despertó. Al menos así lo creía ella.
Amelia, en la prisa por abandonar el dormitorio, no vio la sonrisa socarrona que se dibujó en el rostro de Imanol.
_ ¡Amelia!, ¿dónde estás? _  la voz grave de Imanol zamarreó sus devaneos volviéndola a la realidad.
_  Aquí, en la sala _ Amelia se asomó al zaguán, parecia agitada.
_ ¿Te sientes bien? ¿Tienes fiebre? _ Imanol le tocó la frente para comprobar su deducción.
_ ¡Claro que no!, ¡basta de exagerar! _ nerviosa se apartó de él. ¿Tanto evidenciaba su cuerpo los pensamientos que la atormentaban?.
_ Dile a Candelaria que te prepare una infusión de valeriana. Te calmará _ expresó molesto. Amelia tenía la virtud de sacarlo de sus casillas, aunque al verla con ese vestido rojo pegado a sus generosas curvas sintió que la sangre le hervía. ¿Qué importancia tenía el incesto? Para su madre no era un problema, la maldita lo visitaba con frecuencia por las noches. Caricias lujuriosas, exigentes...besos escabrosos, amargos. Disfrutó envenenándola lentamente hasta la muerte. Nadie lo descubrió. Tomó la mano de su hermana con ternura. Si tan solo le gustaran las mujeres...pero no. Su apetencia estaba dirigida hacia otra dirección.
_ ¿Cómo te fue con Lourdes? _ la curiosidad la estaba carcomiendo.
_ Perfecto, aunque Lourdes no estaba _ acarició con dulzura la mano tersa y perfumada _ Conversé amenamente con Miguelito, un niño inteligente y vivaz _ respondió paseándose por la sala. Buscaba la pitillera, necesitaba fumar, le urgía fumar. Pensar en ese niño lo excitaba..."Tan parecido a él".
_ Y ese mocoso, ¿de qué manera interviene en nuestro plan para destrozar a esa zorra?, ¿cómo nos ayudará para apartarla de Bautista? ¡El debe decepcionarse de Lourdes, sólo así será mío! Yo seré su consuelo _ una vez más Amelia perdía el control exasperando a Imanol. "Esta tonta lo arruinará todo".
No te lo diré. Sé paciente y contrólate _ Imanol encendió un cigarro, aspiró con urgencia experimentando inmediatamente placer y relax.
_ ¡Imanol!, te exijo que me cuentes que harás con Miguelito _ exigió con los brazos en jarra y echando chispas por los ojos.
_ ¿Que sucede con Miguelito? _ en ese momento apareció Rafael con unos papeles en las manos. Le disgustó que esos dos mencionaran al niño.
_ ¡Bautista!, ¿tomas el té con nosotros? Candelaria ha preparado una torta de ciruelas que te encantará _ Amelia se colgó del brazo de Rafael forzando una sonrisa seductora. Debía desviar la conversación.
_ No Amelia, tengo una cita con el jefe de policía. ¿Ocurre algo malo con Miguelito? _ se inquietó al notar que los hermanos trataban de evadir su pregunta.
_ Nada, nada, Bautista _ Imanol agitó la mano sacándole importancia al tema _ Le estaba comentando a Amelia que hoy fui a casa de Lourdes y como tú me habías dicho que al niño le gustan las historias medievales, le he obsequiado Ivanhoe. Ni te imaginas lo feliz que se puso _ manifestó displicente sentado cómodamente en el sillón con las piernas cruzadas y dibujando volutas de humo.
La explicación no tranquilizó a Rafael, no le agradaba que Imanol se acercara al niño. Ni él ni Amelia.
Pronto se iría de esa casa. Pronto los apartaría de su vida.
_ A propósito Bautista, ¿cómo te sientes ultimamente? Hace tiempo que no conversamos. ¿Qué opinas si hoy después de cenar hacemos una sesión de hipnósis? _ propuso Imanol de buen talante. Amelia se sobresaltó, "¿Qué pretende ahora mi hermano?".
_ ¿Hipnosis?, ¿y con qué objeto? _ Rafael estaba apurado, el jefe de policía lo aguardaba y a él le disgustaba ser impuntual, pero la propuesta de Imanol lo sedujo. "¿Y si me ayudara a recuperar mi pasado? Entonces podría iniciar una nueva etapa junto a Lourdes".
_ Como he notado que mis brebajes naturales no están dando los resultados que esperaba, considero que es oportuno recurrir a esta innovadora técnica. En Francia tuve el honor de estudiar con Franz Mesmer, el precursor de la hipnósis. El sostiene que si la luna ejerce un poder sobre los mares, también puede influir en los fluídos del cuerpo humano y de hecho restablecer la salud. Mesmer es el descubridor de esta espectacular manera de curar la amnesia, como también de  muchas enfermedades. ¿Te animas a que te hipnotice? Es una alternativa esperanzadora para tu mal, ¿qué dices? _ Imanol trató de controlar su ansiedad, si Rafael se sometía a la hipnosis él podría manipularlo a su antojo gracias al poder de la sugestión.
_ No puedo negar que me tienta hacerlo... lo pensaré, Imanol, lo pensaré. Me gustaría quedarme y continuar con tan interesante charla pero no deseo impacientar a don Esteban Salguero, el jefe de policía _ se disculpó.
_ ¿Lo entrevistarás por ese asunto de los asesinatos de niños? _ se interesó Amelia._ Deben detener a ese virulento homicida antes de que comience a matar niños de la sociedad patricia _ dijo alarmada.
_ Amelia, todos los niños son importantes, sin distinción _ la reprendió ofuscado_ El director del periódico, don Faustino Sarmiento, está empecinado en que se atrape a este sujeto. Por eso iniciaremos una campaña para presionar al gobierno y a la policía. Buscaremos testigos, seguiremos pistas, todas las pistas que se presenten, tanto en la redacción como en la comisaría. Publicaremos siempre en primera página todo lo relacionado con el caso. Hasta nuestro caricaturista se ha ofrecido para realizar dibujos del rostro del asesino con los datos que aporten los testigos. Es primordial que lo arresten _ concluyó irritado.
_ ¿Acaso lo han visto?, ¿se sospecha de alguien? _ Imanol se mostró interesado.
_ Lamentablemente no _ respondió consternado.
_ No hay que desmoralizarse. Verás como la policia lo atrapa, es inaudito que este personaje siniestro continúe matando criaturas inocentes, ¡que horror! _ Imanol se mostró indignado. "Nadie interrumpirá mi obra maestra. Estos ignorantes no comprenden que mato en favor de la vida. No sólo estudio el interior del cuerpo humano que es deslumbrante sino que satisfago mis acuciantes necesidades físicas. ¿Qué significa un niño piojoso menos en la faz de la tierra? Además, yo no quiero hacerles daño, sólo quiero matarlos".
Al quedarse solos, Amelia explotó contra Imanol.
_ ¿Qué te propones con eso de la hipnosis? 
_ A su tiempo lo sabrás _ Imanol cortó un trozo de torta de ciruelas que Candelaria había dispuesto sobre la mesa junto al servicio del té _ Esta torta está deliciosa, prueba hermana.
_ ¡Déjate de sandeces y explícate! _ Amelia, furiosa, le quitó de un golpe la porción de torta que en ese momento Imanol llevaba a su boca arrojándola al piso.
_ ¡Hermanita! Creo que voy a recetarte unas píldoras para los nervios y no te preocupes que son de mi invención _ se rió alterando aún más a la mujer.
_ ¿Qué es lo que te divierte? _ Amelia se paseaba de un lado a otro en el amplio salón, tropezando con las sillas y sillones que encontraba a su paso.
_ Querida, cálmate _ Imanol la tomó del brazo con delicadeza deteniendo su marcha descontrolada y juntos se sentaron en un sofá de suave terciopelo azul _ Déjalo todo en mis manos. ¿No confías en mí? _ Amelia a duras penas afirmó con la cabeza _ Mira, a través de la hipnosis se puede influir en el sujeto a hipnotizar, ¿entiendes? Estando Bautista en trance puedo sugerirle que tú eres el amor de su vida, puedo hacer que se obsesione contigo. ¿Contenta? _ dar explicaciones a un retrasado mental era más fácil que dárselas a su hermana.
_ Mucho, ¿crees que dará resultado? _ se exaltó.
_ Por supuesto, ¿dudas de mi capacidad? Estoy sumamente capacitado, durante tres años estudié con Mesmer y leí todo sobre las técnicas de hipnosis de Johann Gassner, maestro de la sugestión._ recitó orgulloso.
_ Muy bien, lo dejo todo en tus manos. Ahora me voy a recostar, se me parte la cabeza. Por favor dile a esa negra haragana que me prepare un té de tilo _ Amelia se retiró a su alcoba con el corazón ligero, su hermano pondría las cosas en su lugar, es decir, a Bautista en sus manos.
Imanol se sentó plácidamente a la mesa, se sirvió una taza de té al que agregó un chorrito de crema. Lo saboreó complacido. Luego encendió un cigarro y se repatingó en la silla. "Estos son los grandes pequeños placeres de la vida. ¡Cuánto los disfruto! ¡Si señor!, matar es una experiencia entretenida".