martes, 20 de junio de 2017

UN NUEVO AMANECER, Cap.28

"Si nada nos salva de la muerte, al menos que el amor nos salve de la vida".
Pablo Neruda 

Rafael era prisionero de una ensoñación voraz cuando escuchó en la lejanía un griterío persistente. Luchó con su poca fuerza para librarse de las cadenas que lo forzaban a permanecer en un trance ilusorio y pertinaz.
De repente reconoció el vozarrón del tío de Lourdes, don Lorenzo Escalante, que lo llamaba con insistencia.
Imanol lo amonestaba con insolencia por interrumpir la sesión de hipnotismo.
_ Es muy grave despertarlo en este momento. Su intromisión es inaudita, señor.
_ Tonterías. Rafael, necesito hablarte con urgencia _ pasó junto a Imanol como un vendaval, empujándolo sin ningún miramiento.
_ No le permito señor que se inmiscuya en mi experimento _ atacó con furia el médico. Tomó de un brazo a Lorenzo tratando de detenerlo.
_ ¡Suélteme! ¿Experimento dice? ¿Experimenta con este hombre? ¿Qué se propone? _ lo encaró.
_ Sólo deseo ayudarlo a recuperar la memoria...sus recuerdos profundos, y la hipnosis es ... _ comenzó a explicar imponiéndose recuperar la calma.
_ La hipnosis, ¡un rábano!. Aquí estoy yo dispuesto a decirle la verdad, algo que debimos haberlo hecho hace mucho si no hubiera sido por sus taimados consejos _ contraatacó Lorenzo rojo como un ají picante.
_¡Cómo se atreve! Mi diagnóstico está fundamentado en estudios científicos altamente calificados. Si usted ahora le revela la verdad podría ser devastador para Bautista _ Imanol estaba desesperado al ver que su plan se hacía trizas.
_ ¡Rafael! Su nombre es Rafael. Basta de mentiras. Consulté con el doctor Domingo Cabred, director del Hospicio de Las Mercedes, que acaba de llegar de Alemania donde hizo un curso sobre "trastornos de la personalidad". El me dijo que probablemente Rafael al caer del caballo, sufrió una lesión cerebral, mínima pero lesión al fin. Secuela de ésto fue la amnesia, a la que el llama "enfermedad del alma". El doctor Cabred me recomendó revelarle a Rafael su historia sin ningún temor. El la asumirá sin consecuencias graves para su salud mental, todo lo contrario, lo ayudará a encontrar el camino para su recuperación absoluta. ¡Usted nos ha engañado! _ le recriminó enfervorizado._ Y ahora, ¡apártese! _ Lorenzo volvió a emujar a Imanol que se interponía entre él y Rafael.
Imanol estaba desconcertado, por primera vez no sabía que actitud tomar.
_ ¡Rafael! _ Lorenzo, tomándolo de los hombros, lo sacudió con fuerza. Rafael abrió los ojos agradecido de liberarse de una garras invisibles que no le permitían despertar a la realidad.
_ ¿Don Lorenzo? _ preguntó perplejo y todavía mareado.
_ Sí, querido amigo. Estoy aquí para poner punto final a esta pesadilla que nos involucra a todos. Estoy harto de ver sufrir a mi sobrina, ella no lo merece y vos tampoco _ explotó conmocionado.
_ Amo a Lourdes con toda mi alma...y a mis hijitos, también _ confesó turbado.
Imanol y Lorenzo quedaron paralizados al escucharlo. ¿Entonces, él...?
_ Sé que mi nombre es Rafael Cané, que estoy casado con Lourdes Aguirrezabala y que tenemos dos hijos: Miguelito y Alba. Esta tarde, la plática que tuve con Lourdes despertó en mí un caudal de recuerdos que tenía retenidos en la oscuridad. Poco a poco fui recobrando mi vida. Recordé a mi padrino, Ciriaco Cuitiño; su afecto y también su cólera por desobedecer sus designios. Recordé a mi abuela Pancha, ¡cuánto la quise!Una viejita linda que siempre se sacrificó por mi bienestar. Recordé todas las penurias que debimos padecer Lourdes y yo por defender nuestro amor. Recordé lo felices que fuimos y el inmenso amor que nos tenemos...
_ Y entonces, ¿por qué aceptaste que te hipnotisara? _ se extrañó Imanol. Su rostro apacible no delataba la tormenta de pasiones que se desataba en su interior. "¡Mierda! Recuerda a la perra, recuerda a los dos engendros, ¿cómo haré para retenerlo?", mascullaba impotente.
_ Porque necesitaba poner en orden mis pensamientos, clarificar mis recuerdos antes de hablar con Lourdes. Mis sentimientos son firmes, no tengo dudas sobre ellos, la amo Lorenzo y no veo el momento de tenerla entre mis brazos. Cuando nos encontramos en el compromiso de Joaquín, algo se removió dentro mío. Desde ese instante no pude quitar sus ojos esmeralda de mi mente y de mi corazón.
_ Muchacho, ¡qué feliz me hace escucharte! _ Lorenzo le dio un fuerte abrazo que Rafael correspondió afectado.
Imanol los observaba furibundo. Debía simular alegría por Rafael, no todo estaba perdido, todavía tenía un as en la manga que muy, muy pronto lo utilizaría.
_ Rafael, me alergra que hayas recuperado la memoria _ Imanol se acercó a ellos sonriendo. _ Está visto que las hierbas que utlicé para tu recuperación han dado su fruto, a pesar de las críticas de don Lorenzo _ dijo sarcástico.
_ Puede ser _ Rafael no quiso empañar ese momento grato revelándo sus sospechas, ya lo haría.
Imanol se percató que en su débil respuesta, Rafael, había descubierto el ardid que él había trazado con tanta astucia para apoderarse de sus sentimientos. No insistió y permaneció callado en un rincón de la biblioteca saboreando un brandy añejo, necesitaba templar su furia.
Amelia entró intempestivamente. 
_ ¿Qué hace usted aquí? _ confrontó con acritud a Lorenzo _ Acaso no le advertí que no interrumpiera a mi hermano.
_ Lo que usted me advierta me tiene sin cuidado, mi estimada dama _ respondió socarronamente.
_ ¡Insolente! _ Amelia lo miró ofendida y confundida buscó a Imanol que halló entre las sombras bebiendo y fumando. Se acercó a él y en voz baja preguntó:
_ ¿Que está sucediendo?
_ Sucede, Amelia, que he recuperado la memoria _ Rafael, al escucharla, decidió calmar su curiosidad.
_ ¡Excelente! Entonces, la hipnosis ha sido un éxito. Te felicito hermano _ Amelia supuso que el plan de ambos se había concretado. Lourdes había quedado en el olvido._ En horabuena Bautista _ sin importarle la presencia de Lorenzo, abrazó y besó en los labios a Rafael.
_ Mi nombre es Rafael, aunque creo que ya lo sabías. Como también sabías que Lourdes es mi esposa. ¡Imanol!, ¿por qué me ocultaron la verdad?, ¿por qué seguir fingiendo? _ Rafael ya no pudo seguir ocultando su malestar.
Amelia se desplomó sobre uno de los sillones. "¡Todo perdido!", pensó contrariada.
_ Según mi experiencia en el campo psiquiátrico, es perjudicial para el paciente enfrentarlo a la verdad cuando éste pierde la memoria. Por eso aconsejé mantener silencio hasta que tú dieras algún indicio de recuperación. Rafael, lo hice por tu bien..._ Imanol se mostró dolido por la desconfianza de Rafael.
_ Lourdes aceptó su opinión médica, creyó en usted y usted la traicionó _ se crispó Lorenzo.
_ Les repito, todo lo que hice fue por el bien de Baut...de Rafael. Nunca fue mi intención alejarlo de Lourdes _ dijo traicionándose en esta última frase.
_ ¡Claro que sí! Ahora lo veo claro, estás enamorado de mi mujer, querías separarme de ella. Por eso Amelia se me ofrece con insistencia _ estalló envarado.
_ ¡Pedante!¿Cómo te atreves a tildarme de golfa? _ llorisqueó ofendida _ Lourdes nunca te querrá como lo hago yo, me escuchas, ¡nunca!.
_ ¡Calla! _ Imanol le gritó con severidad _ En parte tienes razón, Rafael, amo a Lourdes pero te garantizo que jamás me sobrepasé. Puedes preguntarle. Sólo quise disfrutar de su compañía por un breve lapso hasta que tú volvieras a ella. Ese fue mi pecado, perdóname. No fue mi intención lastimar._ admitió contrito.
Amelia lo escuchaba sorprendida. Imanol siempre salía bien parado, en cambio ella...
_ Lorenzo, ¿me permite pasar unos días en su casa hasta que resuelva mi situación con Lourdes? _ sin responder a Imanol y dándole la espalda, decidió poner fin a toda relación con aquellos siniestros hermanos.
_ Por supuesto muchacho, recoja sus cosas. Lo espero en mi carruaje._ Lorenzo se mostró satisfecho de sacar a Rafael de esa casa.
_ ¡No te vayas Bautista! _ lloró Amelia rebajándose, nada le importaba ni su orgullo ni su linaje, sólo él.
_ Ya te dije que mi nombre es Rafael. Amelia, entendé que no te quiero y ¡nunca voy a quererte! _ le recalcó con dureza.
_ ¡Déjalo Amelia! _ Imanol la apartó con suavidad de Rafael. No soportaba ver a su hermana humillarse de esa manera. A pesar de todo él la quería. Ella lloró en su hombro y él se lo permitió.
Por la ventana del gran salón vieron el coche tirado por cuatro corceles alejarse por las calles empedradas. Candelaria los acompañaba. Hasta la negra ignorante los abandonaba.
_ ¿Qué haremos Imanol? _ preguntó destrozada Amelia.
_ Vengarnos, hermanita, vengarnos. _ una sonrisa pérfida iluminó su atractivo rostro.